
“Una noche Más”
Leonard ya está listo con su disfraz de pequeño guasón que mi madre hizo especialmente para este día. Es el primer día de brujas que paso con él después de la muerte de Tom, hace precisamente cuatro años. No habíamos salido antes en este día porque… fue así como lo conocí.
Hace 11 años nos conocimos, yo estaba solo en las calles ya oscuras del vecindario, recuerdo que habíamos muchos niños pidiendo dulces o haciendo bromas a aquellos veteranos que no querían niños latosos afuera de sus casas, gastábamos cualquier broma pesada o muy sencilla, no teníamos problemas, ya fueran huevos pasados o papel higiénico, también tierra, lo que fuera estaba bien para las bromas de noche de brujas. Cuando los demás niños me dijeron que se iban con ellos al resto de las casas, acepté porque los demás llevaban globos con lodo y demás cosas, yo también quería sentirme dentro de ese grupo, a parte que ahí estaba él, ese niño que me encantaba desde que íbamos en la primaria, siempre me llamaron la atención esos ojos cafés que tenía, su cabello que estaba dejando crecer para después hacer rastas. Cuando crecimos, me di cuenta que las rastas no eran tan sucias como la gente creía y que solamente él podía llevarlas, solamente él lucia bien.
Esa noche sí que reímos mucho, no fueron dos o tres casas en las que gastamos las mejores bromas, fueron demasiadas y estuvieron increíbles, sin embargo, lo mejor llegó hasta después de esas bromas, fue al único que invité a casa, mamá había hecho una especie de comida especial, con pasteles y bocadillos que formaban toda especie de mutilaciones humanas, al ojo humano se veían repulsivos, pero sabían esplendidos. Recuerdo que cuando Tom los vio servidos en el comedor, puso una cara que le brillaron los ojos, nunca había visto esa mirada en él, fue tan hermoso y me enamoré un poco más de él.
Al terminar de comer, lo invité a jugar algunos videojuegos, por supuesto aceptó sin problemas, sólo tuvo que llamar a sus padres.
—¡Papá!
—Dime —respondo saliendo de mis recuerdos y viendo a la altura de mis piernas, que es donde se encuentra Leo, nuestro pequeño de apenas cinco años.
—Ya vamos afuera
—Te dije que primero iríamos al cementerio
—Pues ya vamos —jala mi playera que tiene un estampado de una calabaza con ojos y boca de llamas.
—Está bien, está bien
Salgo con él, tomando su manita y yendo al cementerio donde él descansa, todavía es temprano, la verdad no vendría en la noche siendo Halloween y con Leo.
—¿Mi papá está aquí?
—Sí, está descansando, ven te mostraré
De su mano, llegamos a la tumba donde él descansa, la lápida está limpia y el grabado en ella está aún muy legible.
Aquí descansa Tom Trümper
1989-2011
Amado por su familia y amigos.
—Aquí está él
—¿Por qué se murió? —pregunta con una voz neutral, él sólo estuvo con él un año.
—Bueno, tuvimos un accidente y él iba manejando el coche… yo estaba en el hospital pero no estaba despierto… que te parece si después te cuento —corto la conversación cuando siento un nudo muy grande en mi garganta.
Me arrodillo frente a la lápida y una lágrima corre por mis mejillas, no sé qué decir y tampoco tengo palabras suficientes para decirle cuanto que me hace falta, lo mucho que lo extraño y cuanto lo sigo amando.
—¿Papá? —su manita me toca el hombro derecho y vuelvo a verlo.
—Dime —respondo sonriendo y limpiando la lágrima en mi rostro sin que él se dé cuenta.
—¿Cómo era? —es su pregunta, una pregunta que me trae a la mente lo hermoso que era por dentro y por fuera, una remembranza de todo aquello que pasé a su lado, sus palabras, su físico, sus caricias, su manera de ser y de hacerme el amor. Todo.
—Bueno… él era… Siempre lo has visto, hay muchas fotografías de él en casa
—Pero como era él contigo —su voz es cansina porque no entendí su pregunta y me hace reír.
—Bueno, él era una persona increíble, era bueno, trabajaba mucho y era muy cariñoso, siempre traía algún regalo, un detalle, cuando llegaste con nosotros te compró muchas cosas, biberones, ropita, juguetes, muchas cosas. Él era muy, muy bueno.
—¿Y lo sigues queriendo?
—Claro que sí, siempre
—¿Por qué no tienes una novia? el papá de Abraham tiene una novia
—Bueno sí, está bien, pero no quiero tener una novia, ni un novio
—¿Por qué?
—Porque tendría que salir, estar con ella o él y sólo quiero estar contigo después del trabajo
—¡Sí! entonces no tengas novia ni novio como mi papá —dice señalando la tumba de Tom.
—Bueno, ahora sí tenemos que irnos, ya está empezando a anochecer… Nos vemos pronto Tom, te amo —fueron mis palabras al dejar un ramo de rosas rojas y blancas.
Empezamos a ir de casa en casa para que Leo pudiera pedir algunas golosinas, cosa que le fue muy bien pasadas unas cinco casas, para entonces ya trae su cráneo de plástico lleno.
—A las personas les gusta mi disfraz, papi
—Así es, además de que tú eres hermoso —lo levanto en brazos para abrazarlo y besarlo.
Vuelvo a bajarlo para que sigamos, aunque la verdad no tengo idea de dónde poner los dulces, ahora que su cráneo ya viene lleno.
—Compremos una bolsa papá
—Vamos
Llegamos a una tienda pequeña de autoservicio, gracias al día tienen varias bolsas con diseños geniales.
—¿Cuál quieres? —le pregunto y él sonríe al ver una con un Batman muy grande
—¡Esta!
—Bien, vámonos entonces
Salimos después de pagarla y continuamos con la tarea de ir casa por casa para pedir dulces.
A medida que anochece, terminamos con el vecindario, con un cráneo y una bolsa llena de dulces.
—¿Ya regresamos a casa? —le pregunto a Leo quien se ve demasiado animado y sin cansancio alguno.
—Vamos a los juegos
—Pero ya es tarde
—Anda vamos, sólo cinco minutos
—Ok, cinco minutos, nada más
Llegamos a un pequeño parque que consta de columpios, una resbaladilla, un sube y baja, un pasamanos y un pequeño tobogán. Leo va corriendo a los columpios pero no puede subir por sí solo, así que ayudo a cargarlo y sentarlo, después le doy un pequeño empujón y otro cuando regresa a mí.
—Oye papá
—Hmm —respondo aún pensando en él, recordaba lo que hicimos en mi casa esa noche después de jugar videojuegos.
—¿Cómo conociste a papá?
—En una noche como hoy, íbamos pidiendo dulces y empezamos a hablar
—¿Yo también conoceré, tendré novio?
—Bueno, eso no depende de ti o de mí, si a ti te gusta una niña vas a tener novia o si te gusta un niño será un novio, no va a importar ¿ok?
—Louis dice que eso es raro
—Así piensan algunas personas, pero no es raro, ni extraño, es normal, cualquier cosa es normal ¿entendido?
—Sí —sigo empujando de a poco cuando llega a mí. —Oye papá
—Dime
—¿Lo extrañas?
—Sí, mucho, lo extraño cada día
—¿Y cómo llegué con ustedes?
—¿Por qué tantas dudas ahora, eh?
—No sé —ahora resulta que es lo único por lo que no siente dudas.
—De eso hablaremos cuando estés más grande
—¿Por qué no ahora?
—Porque no jovencito, ya después entenderás mejor, ahorita harás más preguntas
—Está bien, esperaré
—Ve a otro juego y nos vamos
—¡Sí!
Otros 20 minutos en los juegos y dulces que van saliendo del cráneo y de la bolsa, enserio que este niño puede traspasar mi autoridad, pero no se aprovecha de la situación y no me importa demasiado, quiero consentirlo y quiero hacer lo que Tom ya no puede, seré para Leo como tener dos papás.
Al salir del pequeño parque, nos dirigimos a casa, pasamos por las casas que ya hemos pasado anteriormente para pedir los dulces, aunque el camino es largo, es el único que nos queda con dirección a casa. Mamá ya ha de haber terminado con la cena especial de cada año, espero que haya sido buena idea que invitáramos a Ariadna, mamá de Tom.
—Papá
—Hmm
—¿Me levantas? ya me cansé
—Pero querías ir al parque ¿no? —me río un poco de él y lo levanto en mis brazos acomodando también en nuestras manos las cosas.
Empiezo a caminar con Leo en mis brazos mientras pone su cabecita sobre mi hombro, pienso que llegaré a casa y él estará totalmente dormido.
—Pesas mucho —digo en voz alta aunque sé que Leo no va a responder.
—Alguien nos sigue papá —pero sí lo hace.
—¿Qué? —sin mirar atrás, doblo una esquina que está más concurrida, daré más vueltas pero lo prefiero ahora. —Hazte el dormido Leo
—Oye papá, nos está siguiendo
—No lo veas —camino más deprisa pero encuentro una tienda departamental y entro con Leo aún en mis brazos.
Me quedo cerca de la puerta principal, pero no veo a nadie sospechoso, Leo también mira hacia fuera pero no me dice nada, no me hace señas de que esté pasando quien dice haber visto.
—¿Cómo era? —le pregunto un tanto confundido.
—Era alto, tenía el cabello amarrado y tenia barba, traía una chamarra como la tuya, esa negra que tienes guardada y casi no la usas, también traía de estos pantalones —señala sus jeans. —pero le quedaban muy sueltos, como si no fueran de su talla
Me quedo totalmente paralizado por toda su descripción, no puedo ni siquiera respirar. Salgo con Leo en brazos, esperando… no estoy seguro pero, creo que quisiera verlo.
Camino normalmente aunque no pierdo detalle de todas las personas que están pasando a mi alrededor, nadie pasa como él, nadie cumple los detalles como sólo él lo haría.
Decido tomar el rumbo de antes, calles solitarias, oscurecidas y bastante tranquilas para una noche de brujas.
—Papá —la voz de Leo me hace sentir que todo mi cuerpo se crispa, no sé qué hacer y tampoco qué esperar. —¿Estás seguro que mi papá Tom está en la lápida? —eso sin dudas me deja sin movimiento, no puedo respirar, no puedo hablar, ni siquiera puedo dar la vuelta para verlo con mis propios ojos.
—¿Po-… Por… Por-qu-qué? —logro decir con bastante dificultad.
—Porque está siguiéndonos, es él, papá
Como puedo hacerlo, vuelvo hacia atrás aún con Leo en mis brazos, él no tiene miedo y sin embargo, yo estoy temblando, pero no por miedo, si no porque sería mi sueño el volverlo a ver. Volver a ver, escuchar su voz, que pueda acariciarme, no sé, tal vez, que me pueda volver a besar.
Cuando estoy justo frente a la persona que nos sigue, mi cuerpo queda totalmente paralizado, mi boca se abre un poco sin darme cuenta realmente y veo un vapor elevarse con el viento. Simplemente mis ojos no creen lo que están viendo.
—Hola Bill
Sólo eso puedo escuchar, sólo eso puedo ver de él, un acercamiento de un solo paso, una pequeña oportunidad que se va con el aire y su alma. Dejando en el suelo una hoja vieja, rasgada y con la tinta corrida, como si estuviera mojada.
Hola Bill
Sé que no tuvimos tiempo de despedirnos, sé que no tuve tiempo de decirte que iba a estar cuidándote, pero he hecho un trato con la muerte para que me deje decírtelo porque lo has olvidado. A pesar de que siempre voy a estar amándote, de que siempre estaré junto a ti aunque no físicamente, lo estaré, estaré cuidando de ti y de nuestro pequeño.
Lo único que te pido es que pienses en ti, en tu vida porque sigue continuando, y también es por tu bien, conoce a otras personas, no te cierres, no cierres tu corazón. Yo estaré para siempre en tu corazón, contigo. Quiero que seas feliz, que vuelvas a ser el Bill de antes, el hermoso Bill que una noche de brujas conocí.
Te ama Tom
& FIN &
Se suponía que tenía que dar miedo no tristeza. Me encanto
jajajaja Lo siento, pero esa era la intención desde un principio. Gracias por leer!