«Letras Pequeñas»

Bill Kaulitz a la edad de 25 años se encuentra atrapado y sin poder hacer nada en contra de su manager, quién lo ayudó y lo llevó –con esfuerzo y duro trabajo– hasta las mejores experiencias dentro de la industria porno.

Vamos Bill, se hace tarde.

Te dije que no volvería ahí, ya n quiero hacerlo.

Dame una buena explicación.

Ya me cansé, quiero otras cosas, quiero terminar la universidad, quiero cantar y formar una banda.

Ambos sabemos que no podrás hacer eso.

¿Por qué no?

Porque no tienes madera para eso, lo tuyo es estar debajo de los chicos y siendo grabado, ¿te has enterado de todo lo que has logrado?… premios a mejor actor pasivo porno, las mejores fiestas, los mejores reconocimientos, fans de todos los lugares del mundo, una casa impresionante, has ido a los mejores lugares del mundo, has podido grabar hasta con Jake Bass y mira para que alguien grabe con él está algo duro –decía una vez más, mirando con vehemencia todos esos premios de los que él hablaba como si fueran un hermoso e irremplazable tesoro, como si quiera conservarlo porque no existe nada mejor que eso.

Tal vez para ti sea lo mejor, pero a mí ya no me satisface, en verdad ya no quiero esto.

Pídeme cualquier cosa, Bill, cualquier cosa menos eso y te lo daré.

Quiero un maldito abogado que me pueda dar mi puta libertad, no que tú estás obsesionado con lo que puedo darte y ya no quiero darte nada de esas mierdas, ya no quiero servirte y ya no quiero hacer nada de esto.

David se va de mi habitación de mi casa en la playa, una playa que casi nadie conoce, de todo el mundo, somos unos cuantos que conocen este pequeño paraíso, y lo cierto es que de cualquiera que pueda conocer esta playa, podría encontrar esta casa. Para mi infortunada suerte, David, mi manager, es el único que tiene conocimiento de este lugar… y bueno, también mi familia.

Sólo deseo salir de esto, ya no quiero dedicarme a esto. Al principio todo estaba bien, pero sólo quería estar dentro por la paga, ya pasó un año y medio de que me dedico a esto y ya tengo el diero suficiente como para pagar toda mi carrera, tengo dos casas, he viajado, he hecho más que el promedio de los chicos de mi edad.

Además, sólo estaba buscando la forma de conseguir dinero para asegurar mis estudios y algunas otras cosas, nunca me imagine que el tiempo se fuera volando y con ello, la noción de que estaba dedicándome a esto cuando ya no lo necesitaba.

Supongo que se debe a “los gajes del oficio

Me levanto de mi cama yendo a un balcón que da vista al mar, me gusta mucho porque la brisa me hace sentir tan en paz, como si no hubiera un mañana, como si no hubiera ningún pasado que recordar.

Pero alguien no está de acuerdo con eso, escucho el maldito ruido de un teléfono sonando, un ruido que intento dejar pasar hasta que guarda silencio y vuelvo a estar envuelto en esa calma.

¿Oye?… sí tú –¿y ahora ese pendejo quién es?–. ¿Bill Kaulitz?

¿Quién mierdas eres y qué haces aquí? –le pregunto a un vago que me mira desde un par de metros.

Soy Thomas Trümper, David me dijo que podía encontrarte aquí

¿Y con qué puto derecho? ¿Sólo porque él te manda ya vienes a joderme la vida?

Vaya, cuando me dijeron que un actor porno requería mis servicios no pensé que ese actor fuera… ¿cómo decirlo para que no suene ofensivo? “¿un niño mimado y berrinchudo?”

Así que eres abogado –asiente aún afuera de mi balcón, vaya abogado, aunque parezca un vago, es muy guapo–. Nunca había visto un abogado que pareciera un vago.

Estoy de vacaciones, pero déjame decirte que he visto un poco de todo, pero es la primera vez que veo una estrella porno y a la vez un ángel caído del cielo, que por alguna razón está trabajando para el mismísimo Lucifer.

No me hagas reír –eso se había escuchado muy rebuscado, pero sin embargo me está haciendo sonrojar.

¿Me vas a dejar pasar o tratamos tu caso desde aquí?

Me doy media vuelta para ir a la puerta. Mientras hago esto, no dejo de sentir mis mejillas calientes, en verdad es muy guapo pero, parece un maldito vago con esas barbas. Abro la puerta y me encuentro con él, de frente, se ha quitado esas gafas de sol que tenia puestas hace un rato y ahora las lleva en el cuello de la camiseta.

Adelante –le abro paso y él entra echando un vistazo en cada rincón de la casa.

Vives muy bien, ¿por qué quieres salirte de la industria?

Gracias, pero ya no necesito el dinero y a parte que ya no quiero trabajar de eso, ¿te ofrezco algo de tomar?

Claro –con esa respuesta me dirijo al bar.

Tengo vino, whisky, ron, vodka, cervezas, tequila… –le menciono en voz alta desde el bar.

Whisky, por favor –doy un pequeño salto en mi lugar al notar esa respuesta tan cerca de mí, volteo hacia atrás y descubro que se encuentra justo detrás de mí.

Sirvo su whisky y para mí una copa de vino tinto. Me siento en la barra y él frente a mí. En verdad que es muy guapo.

¿Por qué estás aquí si se supone que estás de vacaciones? –le pregunto un tanto interesado en una respuesta.

Llevo trabajando para David un buen tiempo y me llamó un poco preocupado, aunque siendo honesto me pidió que hablara contigo para que no renuncies.

¿Y no lo harás?

Pues ahora que te conozco quisiera cobrarte mis honorarios de otra forma… ¿entiendes?

Escupo el vino que tengo en la boca por el gesto que ofreció al hacer la última pregunta. Suelto una carcajada seguida por una de él.

Déjame ver si te entendí, ¿me estás diciendo que vas a ayudarme, siempre y cuando te pague como tú quieres?

Así es… ¿Qué dices?

Es una oferta muy buena, debo aceptarlo, pero estamos hablando que se trata de un abogado ¿dónde mierdas dejó la ética profesional?

Pensé que eras un buen abogado.

Y lo soy. ¿Qué te hace pensar que no?

Oh, no lo sé, tal vez tu maldita propuesta indecorosa.

Pero la vas a aceptar ¿cierto? —niego frenético, y una sonrisa no me pide permiso para plasmarse en mi cara.

… Acepto sus servicios, pero te pagaré como yo quiera —veamos quién gana.

Entonces no te ayudo.

Entonces puedes irte.

Tendré que convencerte para que te quedes en la industria.

Resulta que soy mayor de edad y nadie puede decirme qué hacer.

A no ser que tengas un contrato.

¿Qué contrato?

El que firmaste al entrar. Dice que podrás renunciar después de haber cumplido con seis meses, ofreciendo tus servicios para la agencia Good&BadBoys, después de esos seis meses si sigues dw acuerdo, tu tiempo dentro de la agencia será indefinido o, hasta que por alguna razón seas despedido.

No recuerdo que algo así viniera en mi contrato.

Claro, y tampoco recuerdas que siempre escuchabas por ahí hay que leer las letras pequeñas de un contrato

Mierda

Entonces ¿eso quiere decir que te ayudaré a salir de todo eso si tú y yo…?

Oye, gracias por quererme ayudar, pero una de las razones por las quiero salirme de esto es para yo acostarme con nadie, entiende ese punto, ya me cansé de sexo, sexo, sexo.

Ah, lo hubieras dicho antes, entonces te invito a cenar o un paseo por la playa con un hermoso atardecer; o mejor aún, una cena en mi casa –señala por detrás de sí mismo–. Tiene un ventanal directo al horizonte, podemos ver el atardecer desde ahí

¿De qué mierdas hablas?

Dices que estás cansado de sexo ocasional, te estoy ofreciendo un menú de romance.

¿Romance? ¿Un romance pasional para una noche? ¿En serio?

Dos si quieres, eso lo decidirás después de que conozcas a Tom 2

A parte le llamas con tu nombre.

Te diría que es Tomi, pero es muy grande para un diminutivo.

No sé si reirme o huir

Vale, te dejaré para que lo pienses… Gracias por la copa,  Tom 2 y yo nos vamos.

Espera –se detiene pero no regresa–. Está bien, ayúdame con esto y te acepto una cena.

Perfecto, por algo se empieza, y querrás terminar con todo. Nos vemos.

Ahora sí se acerca a mí, saca una tarjeta de presentación de su cartera, la lleva a sus labios para poner sobre la mencionada, sus labios y hacer un beso estruendoso. Toma el dobladillo de mi camiseta, la sube y deja la tarjeta entre mi piel y la cinturilla de mis boxers.

Lo veo irse de mi casa, sin nada más que agregar, sólo dejándome algo inestable. Sinceramente siento mi corazón latir con mayor rapidez.

Tomo la tarjeta de mis pantalones, no puedo creer que en verdad me esté pensando el hacerlo o no. Aunque siendo honesto conmigo mismo… Quisiera hacerlo, es demasiado muy guapo. ¿Podría hacerlo?

Dos días después.

Y aquí estoy, me encuentro en el interior de una casa hermosa, una casa moderna y a la vez rústica, es impresionante el acabado de los muros con madera brillante, techos altos y lámparas que dan una atmósfera increíblemente relajante. Frente a mí, no puede haber algo mejor, una vista a la playa y un atardecer haciendo que me pierda por completo.

¿Quieres pasar al postre?

Él, es ese detalle que hace de todo un sueño realmente imposible, y aun así está pasando. Viene vestido con saco y camisa, una corbata y pantalones que le quedan de ensueño.

Claro, por favor

Me siento desencajar, yo no tengo ningún atuendo formal así que estoy aquí en una cena sacada de revista, con un conjunto de lo más pegado a mi cuerpo, jeans negros, una playera que de amolda muy bien a mi torso. Al menos puede traer una cazadora que se veía bien para casos formales.

Aquí tienes

Llegó a mí colocando mi postre frente a mí, una copa con helado y trozos de frutas.

Durante toda la cena, ambos hablamos de ambos, gustos, pasatiempos, el como llegamos a nuestros empleos, planes futuros, así como una remembranza de aquellas anécdotas que nos hicieron reír.

Aún no puedo creer lo que pasó con esa abuela.

La hubieras visto, créeme que también te hubieras reído hasta mear.

Ok, estuvo todo muy delicioso pero tengo que irme –me levanto del comedor de madera, dirigiéndome a la sala y él siguiendo mis pasos.

¿Qué? ¿Tan pronto?

Sí, además, dejé mi celular y David debe estar como maldito demonio.

Pensé que podíamos hacer la segunda parte del trato.

Pensé que por ahora sería únicamente la cena.

Así que ambos pensamos cosas ¿cierto?

Así parece… En verdad tengo que irme, gracias por la cena.

Llego a la puerta y él detrás de mí la abre, sintiendo su pecho muy cerca de mi espalda.

Quédate, hagamos lo siguiente –ahora no sólo es su pecho, sino también su aliento, muy cerca de mi cuello, y su mano rodeando mi cintura, quedando lo bastante cerca de mi pelvis.

Tom

Mierda, justo cuando debo quedarme callado es cuando salen los malditos gemidos.

Eso es, ven, te trataré mejor de lo que otros lo hacen, prepararé todo perfectamente, pero quédate.

¿Piensas hacer todo perfecto sólo por una noche? –me giro quedando frente a él.

Quiero preparar todo y que esté perfecto porque sé que querrás más de Tom 2

¿Y qué pasaría si no me canso de él?

Habré logrado que te quedes

Trato de buscar en su mirada alguna pizca de juego, pero no, sólo me miraban profunda y fijamente, como si quisiera dominar mi mente y hacer que me quedara los días que él quisiera.

Y debo decir que funcionó, bueno, no del todo como pensé que estaría haciendo, pero un beso nunca está de más.

Tengo que irme, Tom 

Al día siguiente: 

Ya encontré una falla en el contrato, ayer después de que te fuiste empecé a leer y releer mil veces hasta que encontré tu única salida, claro, en letras pequeñas. Hace un par de horas pude comunicarme con tu agencia, hablé con el director y con David, ambos estuvieron de acuerdo conmigo y con la cláusula del contrato, ahorita puedo decirte que ya eres libre.

¿De verdad? ¿Estás engañándome?

No, mira, la cláusula dice que el contratado deberá trabajar medio año para la agencia, después de este plazo se deberá cumplir con un año de servicio y recopilar, un aproximado de 25 filmes en este periodo para poder renunciar.

¡He hecho más que eso!

Lo sé, ayer estuve investigando

Muchas gracias, Tom

Sólo tienes que firmar tu renuncia.

Ahora mismo quiero firmar lo que sea y para lo que sea –me acerco a él rodeando su cuello con mis brazos, sonriendo sugerente y con una mirada llena de maldad.

Mmm, pues entonces concluyamos esto por pasos y después lo siguiente.

Me toma en brazos, rodeo su cuerpo con mis piernas, mis brazos siguen en la misma posición, sus labios se hunden en mi cuello. Me lleva hasta la cama para empezar a desnudarme, a besar todo mi cuerpo, no deja ningún rincón sin sus besos y sin sus caricias.

Nunca había hecho algo así, ya dicen que es diferente el sexo (porno) a estarlo haciendo (naturalmente) o será que estoy haciendo… ¿el amor?

Como sea, su miembro dentro de mí me hace gritar su nombre, enterrar mis uñas en su piel, y querer más, no quiero que este contrato se termine.

Firmaría miles si en ellos viene escrito su nombre.

FIN

Gracias por leer.

por Xim_Alien

Escritora del fandom

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