Notas: Por un respectivo comentario, decidí escribir este pequeño relato en base a «Salgamos de aquí» con la idea de explicar un poco, algunos detalles de la historia anterior. Sin embargo, está vez es especial de Navidad.

Espero que les guste y felices fiestas y muy lindas vacaciones!!!!

Estaré leyendo sus comentarios!! Gracias y abrazos a todxs.

«Sorpresas de Navidad»

(One-Shot de Xim_Alien)

Georg regresó temprano del trabajo, pues siendo 24 de diciembre, tuvo medio turno en la empresa. Hoy iríamos a la misma casa donde nos habíamos mudado hace algunos meses, justo el 31 de octubre. Ese día, para ser sincero, llegamos con un camión de mudanza y muy ilusionados, comenzamos a acomodarla a nuestro gusto, pero no duró la alegría, ya que la casa no estaba sola en absoluto antes de nuestra llegada. No, estaban ellos, una pareja de chicos que al parecer, por algunas cartas que encontró Geo, eran más que una pareja, eran hermanos, hermanos gemelos. Y claro, era la casa de ellos, un lugar que aún consideran de su propiedad, por lo que nos echaron amablemente.

Desde hace unos días, se me ocurrió una gran idea, al principio Geo no estaba de acuerdo conmigo al 100% pero no me tomó mucho convencerlo.

—Anda, tenemos que ir —le recordé el plan después de haber hecho el amor hace una semana. Ambos estábamos tranquilamente abrazados dentro de la cama, en esta, nuestra casa.

—No, Gus. No quiero volver a regresar ahí. ¿Qué tal si no les parece y terminan poseyendo a mi osito?

—No va a pasar eso, ves muchas películas de esas. Además, si sucediera eso, ¿no creés que hubiera pasado ese mismo día?

—A ver ¿para qué quieres ir? ¿Qué pretendes?

—Sólo quiero darles un regalo, sabes que están ahí. Ellos siguen en esa casa por alguna razón.

Después de que le dije eso, se quedó unos minutos paralizado, aún estábamos en la cama pero ya no me abrazaba.

—Está bien. Como quieras. Pero sólo vamos y regresamos.

—Lo que mi querido esposo quiera.

Hoy, iremos a la casa donde llegamos hace dos meses. Claro, hasta que Geo salga del baño.

—¡Geo! ¡Apúrate!

—Ya voy, comí algo que me hizo daño. Maldita comida, se la tuvieron que dejar a la vieja esa.

Molesto por su comida en el trabajo, sube al volante y yo a su lado. Antes ya había puesto todo en la cajuela.

—¿Y? ¿De qué tratan los regalitos? Porque debo recordarte que a mí no me has dado nada aún.

—No llores, en la noche te daré un regalo y mañana, tendrás algo mejor que una simple noche buena.

—Ok, eso me gustaría ver. Pero no has respondido mi pregunta anterior.

—Ehm, algunas cosas que encontré en el centro comercial para adornar la habitación donde encontramos las cosas. También un porta retrato para poner la foto que estaba en el mueble junto a la ventana. Y una cajita, parece un cofre de tesoros, ahí pondré las cartas que encontraste.

—Aún no comprendo del todo el por qué lo haces. Pero allá vamos.

Durante el camino, Geo se detuvo en un par de ocasiones para vomitar, al parecer la comida en su trabajo le había hecho más daño del que él mismo creía.

—Mira, están en la habitación.

Antes de que se pudiera estacionar, yo podía ver desde el auto, la ventana de la habitación, ya que daba hacia afuera. Esta, completamente iluminada. La única habitación de toda la casa, podía verse porque empezaba a atardecer y, en medio del campo, podía verse muy bien las luces interiores.

—¿Cómo te sientes? —pregunto a Geo, viéndolo con un poco de sudor en su frente.

—Sólo acabemos con esto. Quiero regresar a casa.

Fue él quien sacó la caja de cartón con todo lo que yo había comprado para ellos, de la cajuela. Sus señas de ser yo quien entrará primero, me dejaron en claro de que estaba pasándola mal. La puerta principal estaba entrecerrada, no tenía seguro ni nada por el estilo. Adentro se sentía cálido pero no entré del todo.

—¡Hola! ¡Somos Gustav y Georg! ¿Podemos pasar? —no sé lo que esperaba, no sé si quería escuchar una respuesta, siendo sincero creo que era lo último, escuchar una respuesta cualquier forma en que esta fuera manifestada.

Entro hasta el salón y escucho una melodía venir del piso superior.

Let’s take a walk together near the ocean shore

Hand in hand you and I

Let’s cherish every moment we have been given

The time is passing by

I often pray before I lay down by your side

If you receive your calling before I awake

Could I make it through the night

—Hola, venimos a dejar regalos —empezaba a darme miedo—. ¿Está bien si subimos?

Cherish the love we have

We should cherish the life we live

Cherish the love

Cherish the life

Cherish the love

Cherish the love we have

For as long as we both shall live

Cherish the love

Cherish the life

Cherish the love

La canción se iba tornando más audible al subir las escaleras, pero conforme mejor la escuchaba, más me temblaban las piernas, pues la letra decía lo que ellos querían decirse entre ellos. De cualquier forma, estábamos ahí, adentrándonos en su intimidad.

—Mi amor, sigo pensando que no es una idea fabulosa —susurraba Georg detrás de mí.

The world is always changing

Nothing stays the same

But love will stand the test of time

The next life that we live in

Remains to be seen

Will you be by my side

I often pray before I lay down by your side

If you receive your calling before I awake

Could I make it through the night

Abro sólo un poco la puerta de la única habitación iluminada, encontrando en su interior una cama completamente bien hecha, las delgadas cortinas cerradas, la vez ventana de esta cerrada y la lámpara junto a la cama, encendida.

Sabía que ellos estaban ahí y ahora sólo se escuchaban los últimos coros de la canción.

—Venimos a dejar regalos.

Ambos entramos con la caja. Saqué primero todos los pequeños adornos para la habitación, después el porta retrato en el que Geo colocó la foto de ellos con una mujer pelirroja atrás. Mientras que en el cofre, ponía todas las cartas.

Pero, al finalizar con todo, sobre una carta bien doblada, se podía leer una leyenda «Agradecidos estamos, por los buenos sentimientos.»

—Sólo vámonos. Por favor.

—Bueno, creo que es todo. Geo se siente mal y sólo estamos aquí para esto. Esperamos tengan una bonita Navidad.

Seguía diciendo al aire, como un verdadero loco, pero yo sabía que no lo estaba por completo, pues lo que habíamos visto hace dos meses no era una locura, había sido real. Además, aunque no lo sea del todo, fue una experiencia loca pero sobre todo, romántica.

—Podemos irnos, amor.

—Bien. Adiós chicos. Nos veremos pronto.

Al salir de la habitación, cerramos la puerta como estaba antes de que nosotros entramos, en cuanto bajamos las escaleras, podía escucharse nuevamente la misma canción, desde el principio.

Antes de salir de la casa, en la misma mesa de centro, en el salón, yacía un periódico, uno que no estaba cuando entramos.

—Amor.

Geo regresa y lo abre en la primera página.

«El día de ayer, el cuerpo de la reconocida doctora Simone Von Meister, fue encontrado en la misma casa donde fueron encontrados los cuerpos de sus hijos, los gemelos William y Thomas Von Meister, los cuales fueron encontrados hace una semana. Según la forense, los tres presentaban graves quemaduras en todo el cuerpo. Algunas cosas fueron encontradas dentro de la casa, las cuales nos dieron respuesta a lo que pasó antes del incendio.»

Abajo de la hoja, se encontraban fotos de los tres cuerpos, a la vuelta, una carta que se había quemado —no del todo—, podía leerse.

«Perdónanos, esto no lo habíamos planeado, sólo pasó y tú nos rechazaste. No es más que amor puro y, si estamos cometiendo pecado, lo pagaremos. Esperamos nos sigas amando. Tus hijos.»

«La carta solo nos da indicios de un amor entre los hijos de la doctora, pero no podemos deducir lo que realmente pasó, pues quedan muchas preguntas en el aire. ¿Qué pasaba entre los hermanos? ¿Por qué tomaron la decisión de morir entre las llamas de un incendio que, por los estudios realizados, señalaba un incendio ocasionado? Y ¿Fue todo una causa de la pérdida del doctor, padre de los gemelos?»

Ambos nos miramos con el corazón latiendo en nuestras gargantas. Al cerrar el periódico, mis ojos van a una parte importante de la hoja, las hojas son viejas, pero no tanto como lo da a conocer la fecha. Pues el periódico data del sábado 1° de enero de 1993.

—Murieron hace… Un 24 de diciembre —doy la razón a Geo. Pues por lo que leímos, encontraron el cuerpo de la madre el 31 de diciembre, una semana después de los hermanos.

—Hay que irnos.

Ahora él me da la razón. Después de dejar el periódico en la misma posición a como estaba.

&

El camino a casa fue silencioso, sin paradas y Georg parecía mejor a como estaba antes. En casa pudimos hablar mejor. Aunque nuestra pequeña cena navideña se sentía algo extraña.

—¿Podemos olvidar y tratar de pasar una Navidad alegre? —pregunto después de media hora frente a la mesa.

—Lo siento, amor, pero no sé, después de leer el periódico me siento… Extraño, sólo extraño. Pero ¿por qué no mejor vamos arriba y… hacemos el amor?

—Lleva el vino.

Al igual que Georg me sentía yo. Pero era lo más probable, habíamos entrado a una casa con almas en ella. Supongo que así es la reacción después de todo lo que pasó.

F I N

Este fic es parte de la serie «Gemelos fantasmas«. Gracias por leer.

por Xim_Alien

Escritora del fandom

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