Notas de Crazy4Bill: Secuela de “Marry Me” de MizukyChan, inspirada en la visita de Bill a New York.

«Marry me again»

New York City Boy, escuchaba en el elevador del hotel donde estaba hospedado y a su mente vino algún comentario loco que leyó alguna vez hace unos años, y se sintió como un chico Neoyorkino por un momento, también recordó a “Sex and The City” y pensó, Bill and the city, the New York City Boy y rió para él pensando en las tonteras que se le venían a la cabeza. Y terminó pensando como siempre, en ÉL… Su Tom, el amor de su vida.

Llegó a la azotea dónde tendría un desayuno de trabajo, ya que había invertido en la marca de ropa de Alex, tenía al menos que estar presente en asuntos comerciales, y estar presente en el festival de moda que se celebraba ese día.

Estando sentado sintiéndose un poco groogy debido a la diferencia horaria, además de somnoliento por la charla “amena” que estaba recibiendo, trató de despabilarse y suspiró, sintiendo el olor característico de la gran manzana y de nuevo pensó en ÉL y otra vez su mente voló no a Los Angeles dónde se había quedado, sino a la vez dónde pasaron unos días amenos, reconciliándose, amándose, volviendo a reencontrarse, a ser ellos mismos, sin nadie más a su alrededor, sólo ellos, perdidos en una ciudad que se sumaba a otras que guardarían su secreto (no tan secreto) siempre, y sería testigo silencioso de una nueva etapa.

—¿Qué te parece Bill la propuesta de Vladimir?— Alex le sacó de su ensimismamiento para poder responderle a su amigo y socio; ya no sentía más al otro hombre como un amigo cercano, pues el mismo Alex se había encargado de saturarlo con su intensidad, como también, porque por ese comportamiento Tom y él habían tenido diferencias. Sólo eran amigos por negocios.

Y de nuevo él en sus pensamientos. Recordó aquellos días dónde pudieron perderse en esa gran ciudad, no siendo reconocidos y pudiendo andar “libres” sin ser juzgados, y disfrutar como cualquier pareja una cita romántica aunque al final, tuvieran que partir presurosos por haberse encontrado aquellas fans.

La reunión terminó y se despidieron de Vladimir estrechando sus manos, él no importando que fuera el trato que su amigo hubiere cerrado con aquel hombre, sólo ver algo positivo en esa inversión.

—Te invito a comer algo con Kate —le dijo el otro hombre—, tenemos que celebrar que las cosas están marchando estupendas.

—Alex, te agradezco, pero prefiero ir a la habitación y arreglarme para el evento que nos han invitado —le respondió, ya que no quería compartir otro momento más con sus dos socios, no quería que fuese encontrado por alguna fan o fuese fotografiado de casualidad y sacarán de nuevo rumores sobre su “amistad”.

El de barba se despidió entonces recordándole por enésima vez, la hora y el sitio de encuentro en la noche para asistir al evento. Bill quedando solo, suspiró de nuevo, sintiéndose incompleto, y contempló la vista que tenía, así que tomó su celular y le tomó una foto, y la posteo en su Instagram, de esa forma, mandaba un mensaje a Tom dónde sólo ellos sabrían que el otro lo extrañaba.

Llegado a su habitación, encendió su laptop y revisó sus cuentas privadas, y encontró por supuesto, un email de Tom con un adjunto, lo cual lo abrió presuroso encontrándose con una foto de él y una fan, y Tom sonriendo.

¿Sonriendo?

Por un momento sintió rabia, un poco de celos, pero leyó el mensaje que adjuntaba.

“Soy feliz, estoy SOLO por fin, ¿ves cómo sonrió? Tengo planes para pasarla estupendo, ya te enterarás… ¡Ahh!… no olvides que te amo… “

Y eso era todo… ¿Solo? Está bien, la pesada de Ría estaría fuera por casi dos meses y eso lo hacía descansar un poco ya que no le tocaría salir en fotos “espontaneas”, pero ¿pasarle estupendo? ¿Sin él?

Tragó un poco su rabia y le llamó por una video llamada por la cuenta de ellos en LINE.

Un Tom muy efusivo lo saludó como siempre y como si no hubiese pasado nada, Él se divertía sin él, y le dolió un poco. No queriendo molestarse con Tom, hablaron como si nada, como tampoco nombró lo del mensaje, ya después se enteraría de sus planes, pero para el bien de su relación siguió callado.

Hablaron de cómo iban las cosas en casa con sus hijos, lo que él estaba adelantando del disco, y del desfile al que Bill asistiría; sintió a Tom un poco relajado sabiendo que Kate estaba en ese mismo viaje, sabía que no se podía terminar de tragar a Alex, pero… negocios son negocios.

Terminaron su video llamada y empezó a arreglarse, por una parte le gustaba volver al mundo de la moda y recordó aquel desfile de Dsquared dónde él desfiló sólo para su Tom el cual estaba demasiado emocionado de verlo, claro que lo que más disfrutó fue la sesión de sexo antes del desfile…. Tiempos aquellos.

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Volvió a su habitación después del desfile, del coctel que se dio después de este y sin dejar de pensar en Tom, desvistió y se alistó a descansar, lo necesitaba como un puta, necesitaba sentir su calor, su olor, sus besos, sentir sus brazos a su alrededor, necesitaba su burbuja…

Le envió un mensaje contándole como había terminado el desfile, y que le llamaría al otro día para confirmarle bien su regreso, y sobre todo que lo amaba, pero no obtuvo respuesta.

¿Se estaba divirtiendo sin él? ¿Estaba feliz de estar solo? A veces sentía que Tom le seguía culpando por aquella vez, y otras veces él sentía que debía seguir pagándolo.

Suspirando y acomodando el despertador, pues tendría que levantarse algo temprano para otra cita de negocios (la última), notó la fecha y pensó que pronto sería su aniversario de bodas.

Con esas preguntas y una lágrima rodando por su mejilla, cayó en brazos de Morfeo.

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Se levantó antes que el despertador sonará, tuvo algunos sueños algo feos, pero hizo caso omiso a los sentimientos que estos le generaban, verificó su teléfono y nada, no mensaje en LINE, no mensaje de texto, no email, no llamadas perdidas, NO NADA.

Ya esto le estaba empezando a molestar, por lo que se dirigió al baño para tomar una ducha algo tibia y arreglarse, el día sería un poco largo.

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Durante todo el día estuvieron en sesiones de fotos, almuerzo con otros diseñadores, incluso pensó que quizá pudiera ver a sus viejos amigos los Caten en aquellos desfiles, pero fue en vano, él sólo quería recibir consejo en momentos como estos y más aquellos viejos amigos que compartían la misma relación. Y se odió por haberse alejado de ellos también.

Regresando al hotel, de nuevo contempló la vista que daba su habitación a esa gran ciudad y ya no se sentía más un New York City Boy, porque se sentía incompleto…

Estando en esos pensamientos, sintió que llamaban a su puerta y rogando que no fuera Alex invitándole a otra reunión o a cenar, abrió la puerta con temor, encontrándose con el botones del hotel, el cual portaba un hermoso ramo de rosas que eran para él.

No hubo necesidad de ver la tarjeta porque sabía exactamente quién las había enviado, con una gran sonrisa que iluminó toda la habitación, recibió el ramo, aspirando el delicioso aroma que desprendían, las abrazó como queriendo sentirlo a él.

La tarjeta que traía, cayó al suelo, la levantó y leyó lo que sabía él le había escrito: Mäuschen, no creas que estando lejos de ti no dejo de pensarte y te extraño, y para que me sientas cerca, tengo una sorpresa para ti en Central Park, por favor ve a THE ROC a las 20:00hrs. Y sigue el camino dorado, mi “pequeña Dorothy” Te amo T.

Sonrió al mote de Dorothy, pues recordó el Mago de Oz, la cual vieron antes de viajar junto con sus bebes. Dejó el ramo en el florero que había en la sala de estar de la habitación, miró la hora y se dispuso a arreglar, tenía muchas ansias de ver que sorpresa le tendría, al menos sentir algo de él cerca le hacía sonreír de nuevo.

Listo y abrigado, salió presuroso de la habitación, su corazón estaba a mil, tal cual como las primeras veces cuando empezaron su relación, y eso le alegraba aún más, pues sabía que lo que sentía por él seguía estando vivo y aún con más fuerza que nunca.

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Tomando el primer taxi, llegó a Central Park y recorrió el camino tratando de ver alguna señal que lo llevaba hasta The Roc, y pudo divisar un camino amarillo, un extraño camino amarillo hecho con papel celofán, llegando a la cima de THE ROC, pudo divisar unas rosas esparcidas y una botella de vino blanco en una hielera, todo iluminado sólo con la luz de la luna de verano y las luces de los altos edificios al horizonte le hizo parecer todo etéreo.

Bill sonrió, subió a la roca, tomó una de las rosas que estaba junto a la hielera y aspiró de nuevo su aroma, quizá Tom le llamaría y tendrían una pequeña cita “cibernética” y eso no le importaba, todo esto fue preparado por su amado esposo y las circunstancias y las formas de tenerla no le importaban.

De pronto, escuchó el sonido de una canción conocida y que significaba mucho para ambos, y cerró los ojos intentando imaginarse a Tom cantándola como aquella vez en el aniversario de su relación, aquel 2 de Mayo…

No le importó como estaría haciendo todo esto a distancia o quién estaría ayudando, sólo se dejó llevar por la melodía, cuando sintió que alguien le cantaba a su oído:

Call it magic, Call it true. Call it magic, When I’m with you…”

De inmediato abrió sus ojos y volteó para encontrarse con unos iguales a los suyos que desde siempre había amado, dónde podía verse por siempre y perderse en ellos.

No pudo decir nada, Tom seguía cantándole en susurro, y alzó su mano para tocarlo, para confirmar que él estaba en frente, y con su largo dedo, delineó sus ojos, sus cejas, la hermosa nariz respingona y bajó a esos labios que aún perdidos en esa mata de pelo, como le decía, seguían siendo tan atrayentes y hermosos y eran sólo suyos.

—No puedo…creerlo… —Fue lo único que pudo articular.

—Te dije que me la pasaría estupendo —le respondió Tom—. Estupendo porque sólo contigo lo paso de esa forma.

—Pero… la foto… la sonrisa que vi, pensé que…

—¿Qué así estuvieras lejos la pasaría genial? Mäuschen, no puedo estar lejos de ti tanto tiempo, y lo sabes, porque cada vez que te vas, te llevas un pedazo de mí contigo.

Bill no lo dejó terminar, y lo besó, lo abrazó y aspiró su olor, ese aroma que sólo Tom transpiraba.

Al terminar de besarse, se quedaron mirando con sus frentes juntas, y empezando a reconocerse como si apenas se conocieran, encerrándose en su burbuja personal, espacio que Bill adoraba.

—¿Por qué estabas tan sonriente en esas fotos con la chica? — De pronto preguntó Bill rompiendo la atmosfera de intimidad que habían creado.

Tom sólo soltó una carcajada, sabía que Bill se pondría celoso por eso.

—Bibi… lo hice a propósito, pues sabía tu reacción, todo para crear esta sorpresa. Además sonreía porque todo me estaba saliendo bien y ya había comprado los tiketes y estaba saliendo al aeropuerto.

En la cara del menor se formó un color rojo carmesí que Tom adoraba ver, y sin más, de nuevo capturó esos labios que tanto extrañaba.

—Bueno señor Esposo —le dijo rompiendo el beso—, quiero brindar contigo, porque quiero que sepas que siempre serás mío y yo seré tuyo.

Diciendo esto, Tom se dirigió hacia la botella de vino la destapó y sirvió dos copas.

La música seguía sonando y Tom siguió tarareando la canción que por alguna razón se repitió (o porque Tom la dejo programada así)

Brindaron y tomaron un poco.

—Mmm… delicioso vino

—De los viñedos de Napa —respondió Tom—, la compré para una ocasión especial la última vez que fuimos.

—Quería traerte la otra vez que vinimos a New York a este sitio, pero no hubo tiempo — Le dijo Bill un poco triste—. Además, quería sumar este lugar a los que nos traen muchos recuerdos, para cuando estemos separados por alguna razón, tengamos donde ir para poder sentirnos.

Tom no supo que decir, sólo quitó la copa de la mano de su menor y tomando suavemente su cara, lo besó con mucha ternura.

Todo era ternura en el momento, ya después tendrían tiempo para desquitarse y demostrarse amor como sabían hacerlo.

Tom siguió tarareando— I don’t, no, I don’t, no, I don’t, no, I don’t want anybody else but you, I don’t, no, I don’t, no, I don’t, no, I don’t No, I don’t, It’s true. ¡Cásate conmigo, otra vez! —Le dijo de repente— ya tienes el anillo de compromiso, y de nuevo te preguntó, MARRY ME —tomó la mano tatuada y le dejó un beso en ese anillo que le había dado semanas atrás.

(Y no quiero, no quiero no quiero, a nadie sólo a ti, no lo quiero no lo quiero, y es verdad)

—Podremos hacerlo aquí en esta ciudad mágica y puede ser el próximo 29 de Agosto.

—Pero Tom… ese día es nuestro aniversario.

—Por eso te dije, Cásate conmigo, otra vez.

Bill quedó sin habla, sólo tomó la cara de su amado esposo y le besó.

Still believe in magic, Oh yes I do, Oh yes I do, Yes I do, Oh yes I do, Of course I do (Aún creo en magia, Oh sí, acepto, Oh sí, acepto, Oh sí, acepto, por supuesto que acepto)— le respondió Bill cantando la última estrofa de esa canción, teniendo como testigos mudos la luna, el lago y las tenues luces de los altos edificios de esa mágica ciudad.

& Fin &

por Crazy4Bill

Escritora del fandom

Un comentario en «Marry Me Again»
  1. A mí me encantó, y como siempre Crazy4Bill y su ternura nos deja con las ganas de saber qué pasó en la luna de miel, ¿no? Creo que finalmente escribiré el lemon de la nueva luna de miel. Un alocado fin de semana en Las Vegas 😉

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