Administración: Nos quedan más fics de esta colección. El de hoy trata de lo que dice el título, a ver si adivinan quién traiciona a quién y de qué va la traición. Disfruten la lectura.

(One-Shot de Xim_Alien)

«Una traición»

Despierto a causa del vibrador proveniente de mi móvil, que me avisa de una llamada entrante. Abro los ojos y el despertador ilumina la hora, cinco y cuarto de la mañana, falta una hora poderme despertar sin problema, sin embargo contesto muy a mi pesar.

—¿Bueno?

A mi lado está Bill, mostrándome su espalda desnuda, de piel tersa y blanca. Se dibuja una sonrisa en mi rostro al recordar que le provoqué un orgasmo hace unas seis horas.

—Tom, ven ya, hay problemas en la oficina. Estoy subiendo al piso apenas pero te quiero aquí para revisar algunos detalles de la cuenta en Bangkok.

—¿Qué problemas?

—Ven, por favor.

—Gustav, es importante que me digas qué problemas. Voy para allá pero dime de qué se trata.

—Al parecer los socios han vendido algún par de sus propias acciones, lo que entendí es que estamos en una situación de no poder vender ni comprar, en caso de que alguien lo hiciera, la empresa sufriría un desequilibrio monetario y de valor en sí misma. La venta de esas acciones nos perjudica en cadena. Ven, por favor.

—Hablaré con los abogados.

—Sí, de camino hablé con Andreas.

—¿No se te ocurrió alguien más?

—Es el mejor en su trabajo, lo sabes. Sólo ven y ajústate bien los pantalones.

—Bien, voy en camino.

Me levanto de la cama ya sin sueño, todo lo que me ha dicho Gustav por teléfono me hace despertar de golpe, era demasiada información para un par de minutos. Empiezo a vestirme y remuevo sólo un poco a Bill para decirle que me iré antes. Lo beso y él aprovecha para ajustar mi corbata como cada mañana. Se levanta también cuando estoy cepillando mis dientes en el baño, lo veo por el espejo del lavabo ponerse su bata para dormir y sale de la habitación. Voy detrás de él cuando termino y lo veo prepararme un batido en un vaso para podérmelo llevar y evitar el desayuno.

—Si hay problemas serios, supongo que va a estar Andreas, ¿cierto? —me pregunta serio, de brazos cruzados una vez que me entrega el vaso.

—Sí.

—¿Vas a hablar con él?

—No, no tengo de qué. El único que hablará con él es Gustav y los otros abogados. Yo no tengo tema. Tranquilo, no volveré a traicionarte.

—¿Puedo confiar a ciegas en eso?

—Te llevaría si quieres.

—No se trata de eso, amor. Simplemente quiero confiar a ciegas en ti.

—Puedes hacerlo. De verdad. Te amo a ti y solamente a ti. Además, acabamos de hacer el amor, y con ese sentimiento en mi mente me voy. Te amo, trataré de resolver lo que sea que esté pasando rápido y te estaré llamando. Así estarás más tranquilo. ¿Sí?

—Vete con cuidado.

Salgo del departamento después de besarlo, después de arrebatarle el aliento por un par de minutos. Subo a mi auto y emprendo el camino hasta la oficina.

Estando con Gustav en la sala de juntas, veo a Andras a través de las paredes de cristal, él y yo cruzamos miradas y se aproxima con ese aire de grandeza que lo caracteriza. Abre las puertas y entra para sentarse junto a uno de los dos abogados restantes.

Gustav pone las cartas sobre la mesa, los abogados buscan algunos papeles en sus maletines, los tres intercambiaron notas, opiniones, ven a Gustav, le preguntan cosas y él responde. Vuelven a juntarse los tres y vuelven a revisar las mismas hojas y los mismos informes.

—¿Puede hacer una llamada a Bangkok para preguntar acerca del estado financiero actual de los nuevos socios? —pide Andreas a Gustav. Este último asiente y sale de la oficina con el teléfono de la oficina en mano.

Los dos abogados salen detrás de Gustav con dirección al piso de arriba, mientras que yo sigo sentado en mi silla, con la misma posición desde el inicio, mi pierna derecha sobre la izquierda, viendo desesperado el movimiento de todos.

—¿Cómo está, Bill?

—No menciones su nombre.

—Bien. ¿Cómo está tu esposo?

—Mejor que nunca.

—Me alegra escuchar eso. ¿Qué hay de ti? ¿Sigues con remordimientos?

—No quiero ser grosero, Andreas, pero no quiero hablar contigo, no hay nada de qué hablar.

—Oh Tom, déjame recordarte que ese día dijiste lo mismo y luego no querías parar de escucharme, ¿recuerdas cómo gemía para ti? Puedo volver a hacerlo si es lo que quieres.

—Escucha, ese día fue un accidente, no tienes porqué pensar que pasará de nuevo, no pasará. Cometí un error y no volveré a hacerle lo mismo a Bill, lo amo a él. Tú tienes trabajo aquí, mantente enfocado, sácanos de problemas y vete. ¿Entendiste?

—Bien, sí, escuché. Pero déjame decirte algo ahora, no soy estúpido, sé que provoco algo, y eso no lo puedes ocultar tampoco.

Harto salgo de la oficina, me dirijo al estacionamiento con deseos de regresar al departamento con Bill, no le digo nada a Gustav y así lo hago, me estaciono donde siempre y subo por el elevador hasta el piso donde vivo con Bill. Entro al departamento y voltea desde el sillón, se impresiona al verme tan temprano, apenas dan las nueve de la mañana. 

—¿Qué pasó? —pregunta levantándose del sofá, yendo hacia mí.

—Nada, dejé a Gustav con los abogados.

—¿Puedes hacer eso?

—No lo sé, pero estaba Andreas y empezó a decirme muchas cosas, lo dejé y vine directo aquí.

—De acuerdo. ¿Quieres discutirlo?

—Sólo quiero que sepas que te amo, te amo como nunca amé a alguien, y quiero hacerte el amor como jamás lo hemos hecho. No sé si en verdad me has perdonado, pero no tendré el tiempo necesario para pedirte disculpas. Te amo, Bill y espero que algún día puedas perdonarme.

—Tranquilo. Yo también te amo y te he perdonado sinceramente. Ahora, podemos hacerlo si quieres, hoy, en este mismo instante donde quieras.

—Quiero hacerte el amor de mil y una formas.

—Vamos.

Bill se quita la bata que aún lleva puesta, me deja ver su cuerpo completamente desnudo. Así lo levanto y sus piernas rodean mi torso, lo llevo conmigo hasta nuestra habitación mientras mi boca se apodera de su boca, mi lengua de su lengua y mi alma de su aliento.

Lo coloco en nuestra cama, me quedo sentado junto a él y así, lo admiro, está ahí justo para mí, a mi merced y a nuestro placer.

Se me hacía tan difícil tener en cuenta la delgada línea de que él me pertenece y que sigue siendo un ser humano con su propia individualidad.

—¿En qué piensas, amor? —me pregunta al darse cuenta de mi notorio estado aletargado.

—No sé por dónde empezar. Eres mucho más de lo que pude esperar en alguien, eres más de lo que puedo merecer.

—Basta, no digas bobadas.

—Es cierto. 

—Me conoces, Tom, me gusta exactamente lo que hacemos en la cama, sea algo tranquilo o salvaje, me has dejado tantos rasguños y moretones como caricias con pétalos de rosas. Has dejado en mí huellas de tus labios y marcas de tus uñas. Sabes que somos uno cuando hacemos el amor y somos dos bestias en el sexo. No empieces ahora con que soy demasiado para ti.

—Te amo.

—Y yo a ti.

Al final de nuestra sesión, hubo tantos rasguños como manchitas de sangre en las sábanas blancas, sin embargo, su sonrisa estaba llena de placer y resonante de alegría.

—Aún siento que te contienes —me dice de un momento a otro.

—Te he puesto en todas las posiciones que se me ocurren.

—Bien, entonces un día repetiremos cuando llegamos a este departamento.

—¿Recuerdas ese día?

—Por Dios, Tom, es obvio. La mesa en la cocina era el único mueble, recuerdo perfectamente que me cogiste en esa mesa.

—Y cuando llegamos, nuestra primera noche, lo hicimos en la barra y luego en el balcón.

—Sí, fue genial, hubo muchas estrellas en el cielo esa noche. Volvamos a hacerlo así.

—De acuerdo, pero hoy estoy agotado.

—Yo también. Será otro día.

Los dos nos dejamos caer sobre la cama, viendo al techo y tocando las palmas de nuestras manos. Andreas ya no estaba en mi mente, lo único que quería conservar de recuerdo, era Bill, jamás debí haberlo traicionado con su mejor amigo.

F I N

¿Qué les pareció? Gracias por visitarnos.

por Xim_Alien

Escritora del fandom

2 comentario en “OS 5: Una traición”

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