Administración: Ojo con este one-shot, es super hot, hay sexo bien explícitoy Bill es un escort, si buscas romance y ternura, no está aquí (se sonroja) Tengan agua fría a mano.

 

(One-Shot de Xim_Alien)

«Voyeur»

Detrás del espejo hay alguien, lo sé. Este tipo de cuartos están diseñados para este tipo de prácticas, es sensacional, lo adoro.

Ahora no sé quién podrá estar viéndonos, pero me excita aún más si eso es posible y es que mientras él me sigue cogiendo, alguien, del otro lado de esta habitación, está masturbándose, viéndonos, disfrutando el espectáculo que le estamos dando.

Hay una pequeña alarma que suena sólo para nosotros, avisándonos que es el final de la hora que el cliente ha pedido. Él sale de mi cuerpo, siento su líquido salirse junto con él, y me da una pequeña pero sonora palmada en mi glúteo derecho.

La ventanilla se oscurece, ocultándonos de la mirada insaciable del cliente en turno, y ahora sí, estamos él y yo en privado.

Buen trabajo, Bill. Cada día aguantas más.

¿Gracias?

Vas a acostumbrarte cada vez más. Te lo prometo.

No creo, sólo tengo que ganar el dinero suficiente para mí carrera y es todo.

Como digas, eso dicen todos y terminan quedándose.

Gracias, pero así será.

Bueno, siempre es un placer trabajar contigo, nos vemos.

Adiós, Georg.

Él sale primero de la habitación, termina por ponerse sus tenis, jeans y una chaqueta, yo tardo más, tengo más ropa, y mis botas tienen largas agujetas que no se amarran en cinco segundos. Una ventaja para mí es que puedo trabajar usando todos mis accesorios, de lo contrario, tardaría aún más en salir.

Cuando estoy preparado, salgo de la habitación encontrando a la chica de intendencia, siempre que la encuentro le pido una disculpa, pues se me hace asqueroso que nosotros no podamos hacerlo por ella, es decir, por qué ella tiene que tender la cama que deshacemos. En fin, ella sonríe y me voy. Sin embargo, no puedo hacer esto del todo, ya que alguien me espera afuera, el mismo tipo de hace una semana. Mi corazón y mi respiración se detienen en cuanto lo ven.

Hola, Bill.

Hola, Tom.

¿Qué tal tu trabajo hoy?

Bien, los viernes son los más productivos.

Me imagino. ¿Quieres ir a algún lado?

Eso quieres hacer tú. ¿Me equivoco? —sugiero con una voz distinta a la normal. Sé a qué ha venido.

Bueno, la verdad es que ya no aguanto, lo pregunto para ser cortés.

De acuerdo. Llévame a donde quieras.

¿Te parece el hotel de la última vez?

Sí, está bien.

Sube.

Desactiva la alarma de su auto, un Audi negro, completamente brillante, es increíble. No se ven los interiores desde afuera. La semana pasada me cogió en un Volvo y fue la experiencia más inolvidable en mi vida.

¿Viniste como cliente hoy?

No, no pude. Además, prefiero ser protagonista.

Me hace reír su respuesta y subo sin mayor demora. Él hace lo mismo frente al volante después de abrirme la puerta.

En cuanto arranca el auto, lo veo colocar su mano izquierda en el volante y la derecha sobre mi pierna izquierda. La masajea y aprieta de forma tierna, me hace sentir un subidón de emociones. Después de cambiar la palanca de velocidades, vuelve a mi pierna, aunque ahora va más arriba.

¿Empiezo aquí? —pregunto dispuesto a lo que responda.

No, no quiero chocar.

Bien, como quieras.

Llegamos al estacionamiento del hotel, y luego de apagar el Audi, se lanza a besarme, ya lo había extrañado, lo había extrañado tanto que algunas noches soñaba con él, con su verga dentro de mi cuerpo y eso me dejaba lo bastante empalmado como para poder bajarlo sólo con una ducha fría.

Me hiciste falta toda esta semana.

Sabes dónde estoy.

Sí, pero quiero respetar tus tiempos de la escuela y trabajo. ¿Todavía estás con ese noviecito tuyo?

Sí.

¿Y es mejor que yo?

Me da lo que tú no.

¿Y qué es?

Estabilidad emocional.

Auch. De acuerdo. Ven.

Ambos salimos del Audi y entramos al elevador, donde aprovecha que estamos solos y que los muros son espejos para sacar fotos conmigo en sus brazos. Todo lo que me hace mostrar es mi espalda, tengo puesta mi chaqueta negra, baja un poco mis pantalones y con el reflejo del espejo a mi izquierda puedo ver mi trasero, él posa su mano izquierda ahí, y con la derecha sigue tomando fotos. Mi cabello llega abajo de mis hombros, cae de una manera estética, me gusta. Me gusto. Y así, beso sus labios, mete su mano más en mis pantalones y sé que sigue tomando fotos conmigo así.

¿Te masturbarás con ellas después? —pregunto ansioso por una respuesta afirmativa.

Tal vez, ¿tengo tu permiso?

Claro que sí. Haz lo que se te venga en gana.

De acuerdo.

Llegamos al piso, entramos a la habitación y me deshago de mi chaqueta, pero él me detiene y es él quien me quita cada un de mis prendas, sólo me deja con todos mis accesorios. Mis cadenas, collares, pulseras y anillos.

Déjame verte.

Me aparto de sus brazos y quedo a su vista, desnudo, me hace dar un par de vueltas y me graba especialmente en su cabeza, en sus memorias. De pronto, en mi cabeza empieza a sonar una melodía lenta, sensual, con la que podría bailar y excitar a cualquiera que pudiera vernos.

¿Qué esperas? —pregunto ansioso.

Hoy te ves diferente.

¿Qué?

Te ves más tierno, más inocente.

¿Ya no me harás nada?

Oh no, claro que no. Me está excitando la idea de corromperte.

Haz lo que quieras pero, por favor, hazlo ya.

Como si le hubiera prendido la mecha, empieza a preparar mi entrada, no hace falta mucho trabajo, estoy lo suficiente dilatado como para entre él, toda su longitud y grosor.

Así lo hace, entierra su miembro en mi agujero y no puedo hacer nada más que gritar de placer. Las ventanas me regalan un reflejo de envidia, no sé si memorizar el reflejo o la vista que yo tengo de nosotros. Y es inverosímil ese reflejo, mis gestos, los suyos, quiero atesorar cada vista, cada sensación, cada una de sus caricias. Lo amo.

Tarda unos minutos en correrse dentro de mí, sale de mí al igual que un hilo de su leche, entonces me deja caer en suelo, sin fuerzas, sin ánimos de mantenerme de pie. Él se deja caer en el sofá, su falo aún está erecto, pero cansado. A gatas llego a él, acaricio sus muslos y me coloco de rodillas. Empiezo a mamar su pene, él me graba, me toma fotos, no lo sé, pero me excita.

¿Vas a compartirlas?

No, son especialmente para mí.

Mi celular suena en alguna parte del suelo, donde ha quedado el montón de mi ropa.

Lo siento.

Me levanto y voy por él.

Hola —respondo la llamada.

¿Ya vienes? —pregunta Gustav con tono preocupado.

Oh, amor. Sí, no, estoy en la biblioteca.

¿Tardas mucho?

¡Ah! —Me quejo sorprendido por sus manos en mi cintura, las cuales acercan mi cuerpo al suyo, poniéndome de espaldas a su pecho, siento nuevamente su dureza acercándose a mi entrada—. Sí, me voy a tardar otro poco.

¡Cuelga! —susurra en mi oído desocupado.

¿Quieres que vaya por ti?

No, no te preocupes, ¡yo llego! —me quejo de nuevo cuando lo siento totalmente dentro de mí.

Te amo, Bill.

Te amo más.

Finalizo la llamada y ahora sí, mi vista termina por nublarse y ahora, lo tierno que había sido hace unos momentos, desaparece en su totalidad, tomando su lugar una especie fuerte, sin consideración por lo suave, ahora es rudo, puedo notar su fiereza y me encanta, mi vista sigue nublándose y siento que de un momento a otro voy a desmayarme porque no siento mis piernas, no siento ningún tipo de voluntad sobre mi propio cuerpo.

Ya casi, aguanta un poco más.

Él estaba dándome todo lo que necesitaba. Su leche, una vez más estaba dentro de mí. En cuanto sale, una gran cantidad sale con él también.

Recógelo con tus dedos.

Sí, papi —digo por pura inercia. Lo veo sonreír.

Llevo su leche en mis dedos hasta mi boca y la agarro con mi lengua, él sonríe triunfante y yo me desplomo nuevamente en el suelo, él nuevamente en el sofá. Minutos más tarde, voy a la cama y me quedo completamente dormido.

&

Cinco llamadas perdidas de Gustav, mensajes que piden saber dónde estoy. A estas alturas creo que es demasiado tarde para decirle que no estoy haciendo nada de lo que imagina.

Él no está en la cama, en su lugar, las sábanas están revueltas y no sé dónde podrá estar.

Buenos días. —Entra él, como por arte de magia, detrás de él entra alguien más.

¿Qué pasa?

Él es mi mejor amigo, Andreas. ¿Quisieras hacerlo con él?

¿Mientras tú observas?

Así es.

Sí. Sólo déjame…

No, así estás muy bien. Acuéstate boca abajo —ordena su amigo, mientras lo veo quitarse el cinturón y bajar sus pantalones.

No puedo decir nada, sólo quejarme del dolor, su falo es más grueso que el de Tom y no sé si le gustará oírlo, pero me encanta, me hace sentir lleno, siento sus venas, lo siento palpitar, es otra experiencia. Aún con mi pecho sobre las sábanas y mi culo a su disposición, sigue follándome, mientras veo a Tom masturbándose, al tiempo que nos graba.

¿Ya casi, Bill?

No te detengas. Más, dame más.

Di lo que sientes —ordena Tom, sin quitar la cámara de mí, de nosotros.

Lo siento todo.

¿Te gusta?

Sí. Mucho —digo gimiendo.

Sigue, gime para mí.

Y así lo hago, para Tom, para su cámara y para deleite de su amigo. Sigo así hasta que siento ahora la leche de su amigo, él la suelta afuera de mí, la cámara de Tom graba aquello, los hilos estirándose y quedando en mis glúteos. De pronto me hallo enfermo por querer ver todo lo que ha grabado.

Bien, ¿es todo?

Es todo. Nos vemos.

No era nuevo saber que a Tom le excita ver, verme a mí mientras alguien más me folla, y es que así lo conocí, en el trabajo. El fue cliente durante algunas semanas antes de que tuviera los huevos para hablarme y para hacerme quedar en un hotel, la primera vez que lo hicimos fue de lo más genial, no pude resistirme, después me sentí muy mal por Gustav, pero, el sólo ver a Tom, algo se encendía dentro de mí y no podía hacer nada por negarme. Así que volvió a pasar, volvió a ser cliente, incluso llegó a decirme que le encantaría verme dentro de un trío, sin embargo, cuando termina alguien dentro de mí, mi mente lo trae a él, no sé si sea lo mejor que puedo hacer o lo peor. Aunque para ser honesto, deberé decir que no me importa.

No me sentía mal porque haya traído a un amigo para cogerme, me fascina la idea de hacerlo disfrutar, él lo disfruta y es todo un placer para mí contribuir con eso.

¿Te llevo a casa? —pregunta una vez que se limpia y se acomoda los calzoncillos y el pantalón.

No, me iré en un momento —le digo aún tirado en la cama. Sin pena porque las sábanas no cubren ni un centímetro de mi piel.

Lo escucho caminar por la habitación, y luego de unos segundos, la cama se hunde por el peso de su cuerpo, se ha sentado en una de las esquinas, y sólo soy capaz de sentarme, ya estoy recuperado.

¿Pasa algo? —pregunto desconcertado.

Ya no quiero dejarte ir.

¿De qué hablas? Tan sólo me quieres para desahogarte.

¿Eso piensas?

Es que eso me demuestras cada vez que vas por mí. Siempre es lo mismo, vas por mí, me coges y ya. Y se repite. No sientes nada más por mí.

Tal vez tienes razón.

No tal vez, es eso.

Tienes veinte, estás en la mejor edad de tu vida.

No hables así, tienes 28.

¿Y? Quiero decir que deberías encontrar otro empleo.

No he respondido las llamadas de mi novio, probablemente deba buscar dónde dormir esta noche también.

Ahí está, ven a mi departamento.

Estás confundido.

Es que me vuelves loco.

Te voy a decir algo —digo mientras me levanto para empezar a vestirme—. Lo que te vuelve loco es ver que alguien más está cogiéndome, no sientes nada más por mí y si así lo crees es porque estás confundido, además, yo no estoy con mi novio porque me haga lo mismo cada vez que me cruzo por donde él va, quiero creer que me quiere y ahora el idiota soy yo. Y no voy a mentir, me la paso espectacularmente contigo, pero creo que es necesario terminar aquí, si quieres seguir viéndome, será en el trabajo y tú como cliente, pero nada más. Ahora si me lo permites, tengo que ir a salvar mi relación.

Te voy a extrañar.

Tienes mis videos.

Mientras trato de salir del hotel, no desperdicio un segundo y trato de llamarlo, no responde, entiendo todo, está enojado, quizás o lo más seguro, es que esté decepcionado y pensando en irse, no puedo pensar que esté exagerando, más bien trato por todos los medios de no soltar a llorar. He sido un idiota. Maldito Tom, por qué tuvo que aparecer en mi maldita y patética vida.

Salgo del hotel y detengo al primer taxi que pasa, le doy mi dirección, no dejo de llamarlo, él sigue sin contestar y llegamos en menos de diez minutos. Cuando entro a mi departamento, veo cuatro maletas.

¿Podemos hablar? —pregunto a Gustav cuando le veo salir de la cocina.

Hola, Bill. ¿De qué?

De todo.

¿Importa? Porque sinceramente creo que ya no. Ni siquiera sabía que eres escort.

No soy escort, tan sólo…

Basta, Bill, en verdad ya no me interesa. Estuve toda la noche debatiéndome si empacar tus cosas o las mías, luego recordé que tú no tendrías a dónde ir, así que no te preocupes, puedes quedarte con el departamento, con el tipo o traer a quien quieras. Ya no me importa.

Perdóname, por favor, Gustav. Ya no volveré a verlo, hablé con él y es todo. Te amo a ti, no había sentimientos cuando lo hacía con él.

No tratas de negarlo.

No, no eres tonto. El idiota aquí soy yo. Tú sólo me amaste y yo la cagué, pero si me das una oportunidad.

Es que ya no confío en ti. Ayer mientras te hablaba, sé que estabas con él, y contestaste en ese momento, sin pena de que te pudiera escuchar.

No fue así, él…

Ya no importa, Bill.

Perdóname. Por favor, créeme cuando te digo que ya se acabó.

¿Y ese trabajo?

Ese trabajo puede pagar la universidad y los gastos del departamento.

Creí que trabajabas en la cafetería.

Los viernes voy a ese lugar, los viernes son los mejores días de pago.

¿Cambiarías de trabajo si te lo pido?

Sí, he ahorrado y ya tengo el pago de tres semestres.

¿Por qué hasta ahorita cambia esto?

No era necesario decirle que porque estaba perdiendo el piso por él, no era conveniente decirle que él acaba de pedirme quedarme con él. ¿Entonces, cuál sería una buena respuesta?

Te amo. Tú me haces sentir como nadie lo hace, amo estar a tu lado.

Seguramente no tengo nada que ver con él.

No, por supuesto que no. Tú eres mil veces mejor.

¿Y físicamente?

Basta, no digas eso.

Perdóname, empecemos de nuevo.

¿Él sabe dónde vives?

No. ¿Qué dices? Quédate.

Una sola oportunidad, si vuelvo a sospechar algo, me iré definitivamente.

Sí, sí, sí. Es justo.

Me acerco y enredo mis manos en su cuello para besarlo, él acepta mis labios pero se separa de mí enseguida.

Ve a ducharte. Apestas a él.

Con una sonrisa en mi cara, voy a la ducha y luego de unos minutos, él entra y ambos aprovechamos el espacio y tiempo para hacerlo hasta que ambos explotamos.

F I N

Administración: OMG, o sea, ya había leído Escort, pero esto fue el resumen en un sólo one-shot. Me gustó, fue super hot y no me quejo. Gracias a Xim por su trabajo y gracias a ustedes por la visita.

por Xim_Alien

Escritora del fandom

4 comentario en “OS 3: Voyeur”

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