«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien
Capítulo 6
Toco a su puerta dos veces pero no responde, trato de disculparme pero la verdad no entiendo qué le molestó, sólo le pedí que saliera. Como sea, es un infantil, no pienso quedarme aquí toda la noche.
—Es la última vez ¿quieres cenar?
—¡No! —su voz se escucha muy apagada y a la vez rasposa, pero de esa manera de cuando lloras y estás por quedarte dormido.
—Muy bien, si quieres salir por comida la dejaré en la sala, yo iré a comer a mi habitación. Buenas noches
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No sé qué tendrán de buenas, sólo si me dejara en paz y éste extraño y feo sentimiento al oír su voz cada que se me acerca, entonces sí sería algo fabuloso. Pero para mi maldita y jodida suerte, ni una ni otra.
Me levanto del sofa—cama y pego la oreja a la puerta, entonces escucho sus pasos por el pasillo y el cerrar de la puerta, imagino que ya ha entrado a su habitación.
Con mucho cuidado y demasiado silencio, abro la puerta y me escabullo hasta la sala para coger mi comida. Genial, comida china. Recuerdo cuando mis papás me llevaban cada viernes a ese restaurante chino… Mis papás.
En la misma mesa de centro, hay una soda de lata, la tomo y vuelvo con mis cosas a la habitación. Me percato de que la puerta de su habitación está cerrada, bueno, entrecerrada, quedó un espacio pequeño por donde se cuela la luz del televisor, no se ve nada más.
—¿Habrá estado con Kelly? —susurro en el silencio que me rodea.
La verdad, pensé en que tal vez no regresaría hasta mañana en la mañana, pero aquí está. Trajo comida.
Avanzo unos pasos hacia su habitación con deseo de ver qué es lo que hace. Me acerco lo más posible sin hacer ruido y con el cuidado suficiente para que no me descubra.
Echo un vistazo por la abertura que ha dejado la puerta, y trato de buscarlo en el interior del cuarto. Puedo ver su cama, entrecierro los ojos para acostumbrar mi vista a esa oscuridad y lo veo a él. Abro sólo un poco más la puerta, puedo verlo de espaldas frente a su armario. Joder, se está quitando la playera, oh Dios mío, su espalda, es tan… ejercitado… Empiezo a notar que estoy salivando y una vez más en el día, mi ropa interior me lastima.
El sonido de un teléfono me hace dar un brinco, pero gracias ao cielo él no me ve, toma su celular de la cama a la vez que se acomoda su playera limpia.
—¿Qué pasa? —responde con la misma voz con la que me habló hace unos minutos. —En mi casa, quiero descansar, tuve un largo día —sí, ya me lo imagino, estuviste con Kelly maldito hijo de puta. —Georg, apuesto que puedes hacerlo tú solo —otra vez su amigo, joder, ¿qué no lo puede dejar en paz? —Estoy cansado, fui con la trabajadora social para inscribir a Bill… La próxima semana entrará a clases —¿la próxima semana? —Bueno, traje comida china para celebrar con él pero no sé porqué se molestó y ya no comimos juntos si quieres venir hazlo pero ya es muy tarde —ja, celebrar y no sabe por qué me enojé, ¡es un maldito imbécil!… Auch, me pegué en la cabeza… —Espera, hay un entrometido por acá… te espero o ¿qué? —mierda —Te gusta hacer ésto a menudo ¿no?… Ok, nos vemos mañana Georg
—Lo siento… ¡NO! No lo siento, eres un imbécil —me levanto del suelo, dejando lo que traía en las manos en el piso.
—¿Perdón?
—Primero eres un tipo al que me sorprende que haya tomado una decisión tan grande como la de haberme aceptado, pero después, veo que eres un completo imbécil, actuas como si… como si tuvieras derechos sobre mí y me hablas como si fuera algo, no alguien y después no sabes por qué estoy molesto, ¿eres estúpido o te haces?
—Nadie me habia insultado antes… Bueno sí, sólo una persona, pero él me mantenía y utilizó otras palabras
—¡¿Qué?! ¿eso a qué diantres viene?
—Entiende algo Bill, no quiero ser como tú quieres que yo sea, así que mejor acostumbrate o no creo que tengas otro lugar a dónde ir
—Eres despreciable
—Y tú un niño infantil
—Soy más maduro que tú
—¿En qué te basas? Escuincle
—En tí, tú abres la escala, no hay nadie menos maduro que tú
—Entonces vete, lárgate de aquí si tienes un lugar mejor
—¡TE ODIO! ¡NO SÉ POR QUÉ MIS PAPÁS PENSARON EN TI PARA «CUIDARME«!
—Ya te lo dije, no creo que no quepas por la puerta
—¡Me iré entonces!
—Vete ya
—¡Ésta misma noche!
—Anda, desde aquí te veo
—¡Adiós!
—Hasta nunca
Me doy cuenta que estoy frente a la puerta, la abro sin tener por seguro lo que estoy haciendo, sólo sé que quiero irme porque, de quedarme aquí, no seré feliz y siempre me atormentaré.
Salgo del departamento y me quedo con la espalda contra la puerta.
—Si tan sólo no me gustara
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Ha salido del departamento y camino hacia la puerta. Dios, puede ser muy infantil, necesito cudarlo y cumplir con la promesa de responder por él cuando sus padres respondieron muchas veces por mí.
Con la espalda contra la puerta, dejo al aire un gran suspiro, porque no sólo quiero cumplir esa promesa, sino que hay un problema para ese cometido.
—Si tan sólo no me gustara
Pero debo dejar eso a un lado ¿no? No puedo enamorarme de un niño, aunque él, sí, debo aceptarlo, es muy maduro para su edad. A su edad, lo único que queria era probar cosas como los demás chicos, pero nada me hacía feliz como a ellos.
Creo que lo mejor será reparar las cosas, le diré que vuelva y que ambos trabajemos en una relación amistosa, trataré de no ser tan… Cabezota.
Me levanto del piso y abro la puerta sin pensarlo otra vez.
Y vaya que me llevo una sorpresa, no se ha ido, está ahí, justo frente a mí, de pie, como si estuviera esperando a que abriera la puerta.
No puedo dejar de ver sus ojos, los cuales no dejan de llorar, Dios, me está volviendo completamente loco, es tan… él. No aguanto más.
—Quédate —es lo único que puedo decir. Esnifa y se limpia su cara con la manga de su playera.
—No me hables como lo hiciste
—Prometo trabajar en eso
—No me gustan las promesas
—A mí no me gusta verte llorar —entonces sí podemos despegar las miradas, pero él busca otro punto al qué mirar. No entiendo qué es lo que me pasa, pero quisiera probar esos labios rosados. —¿Vamos a cenar?
—Sí —cierro la puerta detrás de él y ambos pasamos a mi habitación para comer al fin, sentados en la cama y viendo la TV.
Al terminar, ambos nos quedamos viendo como si eso fuera a darnos una respuesta del como despedirnos y vernos a la mañana siguiente.
—Bueno… gracias por la comida
—No me lo agradezcas, siempre será así y no tienes por qué agradecerme
—Ok, hasta mañana
—Hasta mañana, Bill
Ambos nos levantamos de la cama al mismo tiempo, quedamos congelados, no sé qué es lo que está pasando. Pero me siento muy nervioso.
Me hago a un lado para que el salga de la habitación y así lo hace. Sin mirar atrás, cierra la puerta detrás de sí, dejándome un tanto confundido.
Continúa…