«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien

Capítulo 53

Se siente bien saber que todo aquello por lo que hemos pasado, bueno/malo vale la pena ahora, ahora que por fin se ve la luz, esa luz al final del túnel, vaya metáfora.

Ahora que lo veo desde este punto, no puedo entender cómo aguantamos tanto tiempo, me estoy muriendo lentamente, sin embargo, hoy se llena mi batería al 100% al pensar que hoy es el día.

Estoy feliz de que todo esto haya pasado, no es por agradecer los hechos, pero de algún modo, todo lo que pasó me hizo saber muchas cosas, algunas de ellas, que el poder del amor es tan fuerte, que se puede hacer cualquier cosa por querer superar problemas, hasta conocer mis propios límites.

Sólo hay que ver las cosas desde el mejor ángulo posible

—¡Ya voy! —suena el timbre del departamento, debe ser el policía.

Salgo del baño y veo que Jim está en la cocina, Alex está en el sofá durmiendo.

—Buenos días, Jim.

—Buenos días, Bill.

Ya son 7 meses oficiales de Alex y Jim. Estoy muy contento por ambos, ayer llegaron y Alex con algunas copas de más. Jim tenía que manejar.

—Buenos días ¿El señor Bill Kaulitz? —efectivamente, dos oficiales.

—Soy yo. Adelante.

Dejo entrar a ambos, oficiales bien uniformados y el último en pasar trata de entender algo en un par de hojas.

—Soy el oficial Reed y mi compañero Snell. Voy a proceder con la orden de retirar el dispositivo de rastreo.

—Por supuesto, hagan lo que tengan que hacer. Por favor —mi voz se está tornando suplicante. Por favor, Bill, aquí y ahora no.

—Buen día —saluda Jim a los oficiales, estos responden amablemente. Jim toma a Alex en brazos y lo lleva hasta la habitación.

El oficial Snell, dudoso, regresó su mirada a ambas hojas, algo interesante debían tener para que fijara de esa manera su atención. El otro policía, sólo necesitó de una especie de llave o pinzas con las que de manera cuidadosa, acciona el seguro del dispositivo en mi tobillo, se escuchó un clic y después mi pierna tuvo un peso menos a cargo.

—Muchas gracias, oficial —no puedo creerlo.

—No hay nada que agradecer, es mi trabajo.

—¿Les ofrezco algo de tomar?

—No, muchas gracias, tenemos más cosas por resolver. Espero no tener que volver a tratar con usted.

—Lo mismo digo, seré un buen ciudadano —respondo con una sonrisa, aunque por dentro quería llorar y correr a los brazos de Tom lo más rápido posible.

Ambos oficiales salen del departamento una vez que he firmado unas formas.

Cierro la puerta detrás de los oficiales, me dirijo rápidamente a la habitación de Alex y veo a Jim dándole una taza con café.

—¿Irás… con Tom? —pregunta Alex con ambas manos sobre su cabeza.

—Pues sí, aunque no creo que sea necesario que me acompañes —sonrío pensando en los planes que tengo para este maravilloso día. Vaya, será la primera noche más larga de toda mi vida.

—No le hagas daño —trata de decirme de manera divertida, pero su resaca no se lo permite. Salgo de su habitación para ir a la mía y tomar una chaqueta ya que no dormiré aquí.

El timbre suena nuevamente, ese alguien tiene prisa o ¿qué diablos le ocurre?. A paso medio me dirijo a la puerta, al abrirla veo que se trata de un repartidor de correo.

—Para el señor Bill Kaulitz —delante de mis ojos, pone una caja de unos 20 centímetros cúbicos y un ramo de rosas (rojas, blancas y algunas flores amarillas con algunas otras moradas)

—Gracias —tomo la caja y las flores para ponerlas en un mueble justo a mi lado.

—¿Puede firmar de recibido? —y así lo hago, firmo una hoja sobre una tablita de madera—. Gracias y permiso.

—Propio —respondo para cerrar la puerta después de su salida.

Pongo entonces la mirada sobre la caja, el ramo tiene una nota, es lo primero que decido ver.

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Para el chico más hermoso de 18 años.

Para ese chico con el que sueño cada noche.

Para ese excelente chico que me ha esperado ansioso hasta hoy.

Prepárate, no te dejaré ir otra vez.

Tom

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Esa nota, esa maldita nota.

¿Cómo mierdas puede ser posible que me ponga a temblar sólo con una nota y ver su letra plasmada?

Espero que no me deje salir de su cama.

—Bill, tu circo está por llegar.

—¿Eh?

Vuelvo la mirada a ese chico de ojos casi grises y su mirada se cruza con la mía, hace una seña hacia abajo de mí, sigo su punto de visión y ahora me doy cuenta, el circo. ¡En mis pantalones!

—¡Deja de entrometerte! —tomo mi ramo, la caja y voy directamente a mi habitación.

Estando adentro, saco de algún extraño lugar una navaja, con ella corto la cinta que mantiene la caja cerrada. Al abrirla, veo algo de papel para esconder lo que sea que haya adentrado de la caja. Sólo descubro una cámara digital de color negro y un tanto profesional. Abajo de esta, una nota más.

____________________________________

Este es el primer regalo de esta noche.

Para ir descubriendo los demás

regalos, deberás seguir las siguientes instrucciones.

1. Deberás ir al café donde siempre te llevaba,

en punto de las 6:00pm, pedirás lo que tú quieras y

Susanne te dará la siguiente instrucción.

No olvides tu cámara.

Te ama: Tom.

____________________________________

Vaya, parece que este día será de cumplir órdenes, sólo espero que todo termine con final feliz.

—Pensé que ibas a irte ya —me dice Alex mientras cocino algo para ellos.

—A tu hermano se le ocurrió jugar.

—¿Vas a regresar?

—Espero que no —respondo sonriendo.

—Genial, nosotros también estaremos ocupados.

—Me alegro por ti. Ya no te he visto triste.

—Supongo que era lo que me faltaba. Muchas gracias, Bill.

—¿Por?

—De no ser por ti, él no hubiera encontrado la forma de entrar en razón.

.

6:00pm

.

Me dirijo a la cafetería, estoy nervioso pero ya quiero verlo, quiero tocarlo, quiero que me haga el amor.

Al llegar a la cafetería, me recibe ella, Susanne, con una sonrisa que no puede ocultar.

—Hola, joven Bill. Dígame qué le puedo servir —me saluda y me conduce a una mesa en específico junto a la ventana.

—Hola, un café y tarta de manzana, por favor.

—En un segundo vuelvo.

Ella se va y ahora puedo ver como mi nerviosismo aumenta. Respiro profundamente pero no dejo de sentirme nervioso.

—Aquí tiene, joven. Que lo disfrute.

Tal y como lo dijo Tom, debajo de mi tarta y encima del plato, yace una nota.

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Después de terminar tu comida, saldrás del café

con tu cámara en manos, enfocarás lo que más llame

tu atención afuera, ahí estará un regalo más.
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Para haber planeado algo así, supongo que debió llevar su tiempo.

Lo único que no me permite obedecer de la nota es terminar con la tarta y el café, son los estúpidos nervios, así que me levanto de mi lugar y voy a la barra.

—Él ya pagó, chico —me aclara Susanne antes de que pueda hacer o decir algo más—. Feliz cumpleaños.

—Gracias —sonrío y salgo de la cafetería.

Como si fuera lo único frente a mí, veo algo que antes no estaba.

¿Por qué eso está ahí? ¿Por qué precisamente ése y no otro si tiene tantos?

Sinceramente no lo entiendo y no es que me queje, es hermoso, es increíble que él quiera que lo vea todo el mundo, pero… ¿por qué?

Como puedo, enfoco ese dibujo con el tamaño de un espectacular en lo alto del edificio donde vive, tomo una foto y me siento en una mesa afuera de la cafetería. Reviso exhaustivamente la fotografía, quiero descubrir cuál es el regalo porque sin duda, ese dibujo ya es mío.

Y como una señal, aparece ante mis ojos. Hay una frase escrita a mano, confusa entre los pliegues de la sábana y… mi cuerpo.

«Te conocí en la cafetería,

terminé dibujando tu piel,

sólo quiero demostrarte

que serás mío otra vez»

Mi sonrisa se plasma en mi cara, siento mis mejillas calientes, siento mi corazón en mi garganta, quiero gritar de emoción, pero el sonido junto la vibración de mi móvil en mis pantalones me ayudan a sacar mi emoción en un grito aturdidor.

—¿Hola? —respondo la llama.

¿Te están gustando las sorpresas?

—Claro que sí, no sabía que se te daba la poesía —le hago saber entre risas.

Tú eres el culpable de todas mis locuras.

—¿Qué quieres que haga ahora?

Bien, cruza la calle, debajo de la puerta de mi edificio, hay un par de llaves. La pequeña abre esa puerta, la otra la de mi departamento. Te estoy esperando.

Finaliza la llamada, me levanto de la silla y abandono la cafetería. El dibujo se ha ido. Al menos no estaba mi cara a la vista de todo mundo.

Cruzo la calle corriendo y ahí, de manera oculta, están ambas llaves. Mis manos se tornan torpes y justo ahora se me complica abrir la puerta

De alguna manera logro abrir, mis piernas no hacen más que llevarme a una velocidad increíble hasta el departamento de Tom.

Estando frente a la puerta, abro con más nerviosismo, pero lo logro. El interior está totalmente oscuro, hay velas en el piso formando un pasillo, el cual también está decorado con pétalos de rosas.

—Hola —escucho su voz y la sigo, mi vista da hasta él, está sentado en el sofá bebiendo de una copa.

—Tengo una pregunta —digo mientras siento una carpa de circo en mis pantalones. Doy pasos pequeños entre el romántico pasillo quitándome mi chaqueta—. ¿Por qué tengo que venir yo y no tú a mí?

—Eso es fácil, yo tengo tu regalo y… Tú, tú me metiste en esto.

—Lo siento, fue tu amigo.

—Cállate, ahora tienes 18 años y haré todo contigo.

—Entonces hazlo.

Continúa…

por Xim_Alien

Escritora del fandom

2 comentario en “I promise you 53”

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