«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien

Capítulo 50

13 Febrero… 8:30pm.

Yo y Bill nos ponemos de acuerdo en el departamento, quiere que lleve algunas cosas que él ha comprado con su propio dinero para este día, puedo decir que lo que más llevo son cartas, aunque no sé si eso sea digno de regalar en un cumpleaños, pero supongo que por la situación en la que se encuentran, lo hace ser natural.

Me siento en el sofá mientras Bill va a la cocina, sale de ahí con una caja llena de algo.

—¿Qué es? —pregunto al recibir la caja.

—Son pastelillos, sé que le gustan mucho y quiero consentirlo.

—Bien, ¿qué más hace falta?

—No lo sé, te dije que lo invitaras a algún lugar, supongo que no le gusta estar mas en su departamento.

—Sí pero no sé a donde, como que él es más de lugares tranquilos y una buena charla.

—Entonces háblale de Jim.

—Es su cumpleaños, se supone que él debe de desahogarse no yo.

—Diablos, tú eres su hermano, haz lo que le guste y haz que disfrute este día.

—Debí fabricar un muñeco inflable con tu rostro —susurro rodando los ojos, como si hubiese en el mundo otra razón para alegrarlo.

—Alex, no hace falta un muñeco, hace falta una máquina para que el tiempo avance más rápido —me escuchó.

—Como sea, ya me voy entonces, pensará que se me olvidó su cumpleaños.

—Gracias, Alex.

Salgo del departamento y me dirijo al de Tom, ahora. Las calles son oscuras, pero no se deja de apreciar a las personas, quienes dan una caminata no muy felices, ya que a juzgar sus rostros, pareciese que estuvieron frente a un escritorio por meses sin poder moverse.

Las calles son alumbradas por algunos faros, el aire es fresco y apuesto a que algunas personas de las que hablemos ahora, sólo quieren llegar a casa, con sus familias, tener una cena reconfortante y poder llegar a la cama.

¿Cómo estará Georg?

Desde que llegó ese idiota de Jim, me la paso más tiempo pensando en él y es lo que no quiero, no quiero ser de los que utilizan a otros para sacar el problema. Aunque lo hice cuando estuve en Japón, pero eso fue diferente, ¿a quién no le hubiera gustado tener la experiencia de hacerlo con un asiático? Muy pocas veces ya, recuerdo a Georg, ¿Él pensará en Tom?

—Hola, Alex —vuelvo sorprendido hacia esa voz.

—Hola —al ver de quien se trata, respondo no muy efusivo, sólo amablemente. Hablando del rey de Roma.

—¿Puedo ayudarte con eso? Se ve pesado.

—No… Ok —repongo en cuanto toma una caja de las tantas que me dio Bill.

Ambos, empezamos a caminar nuevamente, uno junto al otro, a mi parecer, sólo falta un par de palmos para ir hombro a hombro.

—¿Cómo has estado? —me pregunta en tono interesado. Después de lo que me dijo, ciertamente me siento acorralado.

—Bien, gracias. ¿Qué tal tú?

—No me quejo. No imaginé encontrarte por aquí ya tan noche.

—Es cumpleaños de mi hermano y voy a su departamento.

—Oh, ya veo. ¿Regalos? —echa una mirada a las cajas.

—De su novio —respondo con tono un tanto frío para hacerle saber que no habrá más explicaciones.

—¿Bill?

—¿Quién te dijo su nombre?

—Tú, cuando estábamos en el antro. En verdad tomaste mucho esa noche y se te salió alguna información. Además de la explicación de aquél chico —mierda, ¿qué tanto habré dicho?

—… Aquí es —me detengo justo en la puerta del edificio—. Gracias por la ayuda.

—No es molestia.

—Bueno… Adiós.

—Adiós —él deja sobre el suelo las pocas cajas que llevó durante el camino, lo veo bajar la acera para cruzar la calle. Entonces, me concentro en abrir la puerta—. ¿Tienes planes para mañana?

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Volteo rápidamente y mis ojos se cruzan con su mirada, que hasta ahora me doy cuenta… es algo extraño.

—¿Qué dices? Te invito una cena.

—¿Te conozco de alguna parte?

—Me besaste cuando estábamos en el antro.

—No hablo de… ¿Te besé?

—Sí, bueno. ¿Tienes planes para mañana?

—No

Estaba teniendo problemas mentales, ¿cómo es que hasta ahora tengo la vaga idea d haberlo visto antes?

&

—¡Feliz cumpleaños!

—¡Gracias!

—Ay, no me hagas sentir mal.

—Lo cierto es que no tenía pensado «festejar» hoy.

—¿Por Bill? —asiente con semblante triste—. ¿Cómo crees que la pasó él? Aunque se veía triste de no poder estar contigo, estaba feliz, estaba muy contento y yo, jamás lo había visto así. Él estaba feliz no por su cumpleaños, no por los costosos regalos; sino que por esos regalos, él te sentía cerca. Noté algunas lágrimas querer salir de sus ojos ese día, sabía que en el fondo estaba doliéndole que ni tú, ni sus papás, estuvieron ese día junto a él, pero ahora es tu cumpleaños, disfruta de todo lo que él te mandó… Y déjame entrar.

Me abre paso y entro a su departamento, dejando en el suelo de la pequeña sala, algunas de las cajas que Bill me dio, la de comida la pongo sobre el comedor en la cocina.

—¿Qué esperas? Abrelos, son para ti.

Tom va hacia las cajas y empieza a descubrir múltiples cosas que tal vez para mí, no tienen mucho significado. Lo dejo a solas mientras me siento en el sofá.

—Él quería que fuéramos algún lado para que no estuvieras aquí, pero no sé, como quieras —le digo mientras cambio los canales del televisor frente a mí.

—… ¿Recuerdas… recuerdas cuando Lily nos leía cuentos?

—Uy, como olvidarlos, mi favorito era el de Alicia. ¿Por qué la pregunta? —dirijo la vista a él y puedo ver aquél libro, ese libro que nos ayudaba a dormir cada que nosotros lo pedíamos, especialmente cuando Lily quería distraer nuestras mentes de las peleas de nuestros padres—. ¿Te lo envía Bill?

—Sí, es fantástico, siento como si en cualquier momento fuera a aparecer ella para leérnoslo nuevamente. Sería estupendo ¿no?

&

El libro que muchas veces era contado por Lily, madre de Bill, yacía en mis manos, con las hojas un poco amarillentas. Un libro un tanto grueso por los numerosos cuentos que en él incluía.

Este libro, significa mucho más de lo que valen mis recuerdos. Abro la portada y veo una nota que yace entre la primera hoja y la portada.

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Quería que tú tuvieras esto,

sé lo que significa mamá para ti.

Feliz cumpleaños

Te amo Mi Amor.

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Supongo que me siento algo nostálgico por todo lo que está pasando ahora, a Alex por lo de Georg, a Bill por lo de sus padres y lo que pasó conmigo y, yo, bueno, simplemente he aprendido a vivir sin mis padres verdaderos, con la muerte de Lily y Rob todo se fue al carajo. Aunque debo ser honesto, no mantenía contacto diario con ellos, mi trabajo me absorbía y apenas tenia tiempo para mí mismo. Cuando Kelly me contactó y me dijo todo lo que había pasado, nunca pensé que el odio hacía mis padres fuera tanto hasta el grado de desear que fueran ellos en lugar de los padres de Bill. Ellos nunca vieron por nosotros. En las reuniones de padres cuando Alex y yo estudiábamos, éramos los únicos solos, los únicos que veían a los demás ser abrazados por sus padres y ser felicitados por las buenas calificaciones. Nunca expresamos el dolor que sentíamos al ver a los demás, pero en el fondo, deseábamos siquiera ser aquellos niños regañados por reprobar alguna materia, o por todas aquellas travesuras realizadas en el transcurso de los cursos.

El tiempo estaba pasando y sin lugar a dudas, nuestra forma de ver las cosas también estaba cambiando, lo único que nunca entendimos es: ¿Por qué otras personas ajenas a nosotros, tomaron las responsabilidades de quienes más necesitábamos?

Como sea, agradezco la decisión de ellos dos.

Vuelvo la mirada a las cajas, encontrando cartas que me encantaría poder leer ya, al igual que dos CDs de Aerosmith (el último álbum) además de uno que no es de una banda precisamente, la carátula dice «espero que te guste«. No puedo revisar el contenido de las demás, el sonido de mi celular me interrumpe.

—¿Para qué marcas? —contesto la llamada al ver que es mi supuesto padre.

—Tu mamá pidió que te marcara, feliz cumpleaños, hijo.

—¿Es todo? Tengo que colgar.

—Es todo, dile a Alex que se ponga a trabajar.

—No soy mensajero.

—Hablando de eso, nos enteramos de tu arresto domiciliario. Mis amistades hacen comentarios de que tengo un hijo pederasta.

—No me interesa, siempre te importó lo demás, no nosotros.

—Supongo que es mejor así, tu madre está avergonzada.

—¿Cómo es que me manda felicitaciones si… ? ¿Sabes qué? Voy a colgar, no pienso seguir hablando contigo. Sólo te diré algo, Alex y yo estamos mejor sin ustedes, abstenganse de llamar.

Finalizo la llamada y sigo revisando mis regalos.

—¿Y esa llamada? —pregunta Alex sacando un cupcake de la cocina.

—Estaba equivocado —respondo restándole importancia—. ¿Y esos cupcakes?

—Bill —me responde con una notoria obviedad para irse a sentar en el sofá. Mi pequeño Bill.

Continúa…

por Xim_Alien

Escritora del fandom

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