«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien
Capítulo 47
—¿A dónde vas, Georg? —siento un agarre haciéndome volver la mirada. Es él.
—Quiero irme para empezar de nuevo, con mi vida, con lo que yo mismo destruí.
—No tienes que irte.
—Sí que debo, mírame, ya no tengo nada.
—Georg…
—Lo destruí todo, tu vida, la de Tom, la vida de Bill, mi propia vida y aunque se escuche dramático o que me hago la víctima, no quiero parecer eso, pero es cierto, lo arruiné todo.
—Sé que es cierto, pero no debes irte, puedes quedarte.
—¿Para qué? ¿Dime qué haría si me quedara?
—Aprender a amarme
—… No Alex, por favor, no me pidas algo así, ya no quiero hacer daño a nadie.
—Haré lo que sea, te daré el tiempo que necesites, haré mi mayor esfuerzo.
—No, Alex.
—Por favor.
—Entiende, no lo haré, ni de broma, me iré por un tiempo, ya le dije a Bill que espero regresar pronto, necesitaré mucho tiempo pero en verdad quiero volver.
—Está bien, vete entonces, yo también estaré esperando por tí.
—Eso si que no, Alex, tú también debes aprovechar este tiempo. Enamórate de alguien que sea digno de tu compañía. Cuídate.
Continúo con mi camino sintiendo una mirada clavándose por mi espalda.
—Es lo mejor para todos
Me convenzo y sigo con mi rumbo. El que creo irá para bien.
&
Desde que volvimos después de haber visto a Georg, Alex está muy callado. Él preparó la comida y la cena de hoy, no es que yo no la haya hecho, sino que él la hizo antes de que yo saliera de la ducha. Siempre la hago al salir, siempre se acerca para observar lo que hago o para cortar los vegetales, ya que Tom le pidió de manera muy sería que me observara cuando concinara, digamos que quedó tramando después de que me corté la mano con esa caja de cartón de los muebles que compró para mí.
Tal vez era algo absurdo, pero cuando alguien deja de hacer lo que de costumbre hacía, se siente horrible.
—¿Todo bien, Alex? —le pregunto cuando ambos estamos sentados a la mesa con nuestros respectivos platos. Me sorprende que a pesar de mi pregunta no me haga frente, sigue con la mirada fija en la sopa—. Está bien que no quieras hablar pero… Se siente muy extraño.
Nada funcionó.
—No es que no quiera hablar, sólo quiero evitar sentir, ya no necesito esta tristeza, no necesito sentirme así, sin embargo, mírame, ni siquiera puedo aceptar que él tiene razón, no puedo aceptar que él tiene mejores planes, no quiero darme cuenta que él quiere algo más.
Sus palabras tenian cierto dolor impreso y su mirada, denota una tristeza de la que nunca podría ayudar a persuadir.
También debo resaltar que apenas tengo 17 años, ¿qué clase de consejos podría darle, yo a él? Si cuando dos personas de la misma edad y tal vez con las mismas experiencias, no siguen el consejo del otro, es difícil hacerlo, ya que sólo es eso y no una orden o deber.
Pienso que las personas hacen todo por instinto, también yo debo aceptarlo, somos animales, lo único que nos hacen diferentes es el razonamiento, sin embargo, no todos tienen la capacidad de llevarla a cabo. Viendo ahora a Alex, siento que puede hacerse de valor para que pueda dejar atrás los sentimientos que tuvo por Georg, él sabe que debe hacerlo, también somos así los humanos, sabemos lo que nos hace bien, conocemos el remedio de nuestros males, pero nunca tenemos el valor de hacerlo.
—Siento atormentarte con mis problemas, pero… No sé qué hacer ¿qué hubieras hecho si a pesar de todos tus intentos, Tom no hubiera accedido a ti?
—Bueno… supongo que hubiera seguido intentando, porque así lo hice —desvío mi mirada lejos de Alex al darme cuenta de la estrategia que utilicé en Tom.
—¿Por qué no funcionó conmigo? ¿Por qué yo no pude enamorar a Georg?
—Porque él no estaba dispuesto, tienes que encontrar a una persona que sí esté interesada en recibir tu afecto —sonrío satisfecho. Para mí fue un buen mensaje ¿no?
—¿¡Sabes qué!? —se levanta rápidamente del asiento, sus puños sobre la mesa y mirando mis ojos, me hacen sentir tan pequeño —. Tienes mucha razón, saldré y buscaré a la persona ideal para mí. Saldré y trataré de dejarlo ya.
Sonrío al ver a un Alex adulto con voz magistral, mirada soñadora y una sonrisa que superaba la más pura ambición.
—¿Y si vienes conmigo? —me pregunta regresando un par de pasos sobre su camino a irse decidido.
—Oye, yo estoy bien, sólo tengo que esperar un poco más.
—Maldición, está bien, iré yo solito, pero si me pasa algo, te hago responsable Bill Kaulitz.
—Yo sólo tengo 17 años y tú eres el adulto.
—Tú estás incitándome a que salga.
—Joder, entonces no lo hagas.
Sólo sonríe y me da la espalda caminando a su habitación nuevamente.
&
Dejo a Bill en el departamento suplicando que no se haga daño de cualquier manera que pueda llegar a ocurrir, de pasarle algún incidente a Bill, Tom me corta las pelotas.
¿Y si voy por Tom para…? No, tengo que ser capaz de ligar yo solo. Ahora que lo pienso ¿cómo ligué cuando estaba en Tokyo?
*Seis horas después,
una botella de vodka
y otra completa de ron*
—¿Quieres venir a mi departamento?
—La mamá de Bill… hip… decía que no debíamos hablar… hip…con extraños.
—¿Sigo siendo un extraño después de que nos hemos besado con tanta pasión?
—¿De qué hablas?
—Estás muy borracho, vamos, te llevo a tu casa.
—No… hip… Quiero seguir aquí, en la super fiesta.
—Ni siquiera puedes estar de pie sin tambalearte.
—A que sí puedo… ¡Mírame!
&
2:30 de la mañana y Alex… Sabe Dios donde está. Y descarto a Tom porque hace tres horas acabamos de hablar, espero que lo encuentre porque ni siquiera sé a donde fue. Mierda, debí acompañarlo.
2:47 am.
—Ya voy —grito saliendo de mi habitación—. Están llamando a la puerta, después te llamo… Sí, cualquier cosa, te amo —dejo mi celular en un sofá y m apresuro a la puerta. Debe ser él. Aunque, nunca se le olvidan las llaves.
Abro la puerta y recibo una no muy grata sorpresa.
—¿Tú eres Bill?
—¿Quién diablos eres tú?
—¿A caso también te dijeron que no debías darle información privada a extraños? —¿qué le ocurre a este idiota?—. Soy Jim, estaba en un antro con tu amigo y se le pasaron las copas. Se desmayó al tratar de mostrarme que no estaba borracho, con suerte pude detener su caída. Busqué su billetera… Oye, no soy ningún secuestrador ni mucho menos, pero tu amigo pesa demasiado.
—Oh, lo siento —le abro paso y él entra con un Alex totalmente diferente. Me sale una risita floja al ver que lo trae encima del hombro como un costal de papas—. Puedes dejarlo en el sofá, por favor.
—… Listo. Bueno, obediente Bill, ¿le hiciste algo a Alex?
—No te conozco y tú a mí tampoco.
—Sólo responde ¿lo engañaste, rompieron y él se rehúsa?
—No creo que deba contarte mi vida.
—Pues es un chico muy guapo, estúpido si lo dejas ir
—¡Es mi cuñado, grandísimo imbécil! ¡vete de aquí!
—Ok, dile que vendré a visitarlo.
Cierro la puerta después de que ese tal Jim saliera. Aunque debo agradecer que lo haya traído sano y salvo, bueno, sano dentro de lo que cabe.
Corro al teléfono que he dejado en el otro sofá y marco el último número.
—¿Pasa algo, Bill? ¿Alex ya regresó?
—No, bueno sí, un tipo lo trajo.
—¿Un tipo?
—Dijo que estaban en un antro y que Alex bebió demás, me dijo que se llema Jim y vendría después a buscarlo.
—Mañana que estés en el colegio iré a verlo.
—No vengas aquí.
—¿Por qué?
—No quiero que te arriesgues.
—Estarás en la escuela.
—Por favor, Tom. No vengas aquí, no vayas al colegio, no hasta que el año se cumpla.
—¿Por que, Bill?
—Por dos razones, si algún día te veo, puede ser que no me pueda controlar; y la segunda, quiero que el día en que nos dejen ser libres, quiero que ese día fluyan nuestros deseos, nuestras ansias de vernos, de tocarnos. Quiero que ese día me rompas en dos.
Después de escupir esas últimas palabras, siento todo el calor de mi cuerpo centrándose en mis mejillas, sintiendo que la vergüenza me inunda todo el rostro, también mi miembro siente esa presión, el sólo recordar que he dicho eso, siento como todo se remueve en mi estómago.
Sigo sin escuchar nada de su parte, su voz ya no viaja hasta el auricular de mi celular.
—¿Tom? —no sé por qué, pero siento temor a que ya no siga hablando.
—… Entiendo… será difícil pero si quieres que así sea… ya no iré a tu colegio si es lo que quieres.
—Tuve suerte de controlarme y no lanzarme a ti.
—Sí, tienes razón, prometo estar lejos de ti hasta que se cumpla el año.
—¿Y también prometes… no soltarme después?
—Eso te lo aseguro, no voy a dejarte ni un segundo, te partiré en dos una y otra vez.
—Genial, entonces iré a ver como está Alex… Ten una bonita noche.
—Igualmente Bill, te amo.
—Te amo.
Finalizo la llamada y voy hasta el sofá donde se encuentra Alex, tirado, como si fuera un triste vagabundo borracho. Aunque su cabello demuestra que sólo es parte de un escabroso infortunio.
Será mejor dejarlo descansar, mañana será un nuevo día.
Continúa…
Cuando pasara el año 🥺🥺🥺🥺