
«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien
Capítulo 24
Al llegar al departamento, me encuentro con uno vacío, oscuro y sin haber estado nadie hace horas, ya que no se percibe ningún aroma en el aire.
Bill va hasta la sala y se sienta aún con el ramo en sus manos. Me mira desde su posición, de arriba a abajo, como si quisiera que haga algo ahora mismo, pero no sé qué espera.
—¿Todo bien? —me alejo de su mirada yendo a la cocina por un vaso con agua.
—Sí, todo bien ¿por qué?
—Me estabas mirando muy extraño —le respondo desde la cocina.
—Estaba pensando en que cuando pasen dos años, me tendré que ir de aquí
—No lo hagas si no lo quieres así —salgo con un vaso con agua en mi mano derecha y me dirijo hacia donde él está.
—¿Estás diciendo que me quedé aquí? —de repente su mirada hacia mí cambia radicalmente, ahora me mira como si estuviera bromeando o algo mucho peor.
—Sólo estoy diciendo que te quede, si es lo que quieres. Es todo
—Ok, ya entendí
Me siento a su lado y extiendo mi brazo por detrás de él, en segundos se recuesta quedando su cabeza sobre mi hombro.
—Estoy muy cansado, iré a darme una ducha
—Ok —le respondo y lo veo perderse en su habitación, después sale con sólo una toalla en la mano para adentrarse al baño.
No sé si dentro de dos años más seguiremos con lo que hasta ahora tenemos, pero no quiero ser pesimista. Además, nunca pensé que para él, yo sería su primer amor.
—Joder —y aunque lo digo en voz alta, nadie puede escuchar la felicidad con la que lo dije, es que en verdad nunca me lo pude haber esperado, aunque se trata de un chico de 16 años, no quiere decir que no se haya ilusionado antes con alguien. Pero así es, no lo ha hecho y soy el primero con el que lo hace.
Eso definitivamente me hace muy feliz.
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Enciendo la TV y empiezo hacer zapping sin ser consciente de qué estoy viendo. Escucho el agua de la regadera caer y caer, escucho la TV y algunos ruidos más. Hasta que todo queda en un silencio sepulcral. La TV queda en un canal donde no hay sonido, sólo la imagen de algunas fotografías mostrando hermosos paisajes del mundo, y el agua ha dejado de caer por la regadera.
Minutos después, escucho sólo un sonido, una puerta abrirse. Vuelvo hacia el sonido proveniente, y lo veo a él, totalmente desnudo, sin toallas a su alrededor, sólo su piel blanca y algunas gotas caen por su cuerpo desde las puntas de sus cabellos.
—¿Ya terminó ésta noche? —me pregunta acercándose muy lentamente a mí, no puedo despegar la mirada de su cuerpo, pero me obligo y no entiendo como pero lo logro.
—No, claro que no —respondo de manera nerviosa, mirando hacia todos los lados de mi departamento.
—Entonces… —vuelvo la mirada a él sólo porque ha llegado a mí, y porque se ha quedado justo frente a mí, sube al sofá con ambas piernas a cada lado de las mías. —… Sigamos
Mis manos sin control, llegan a su cintura y sus labios a los míos. Sus besos me hacen perder la razón de una manera tan sutil, pero peligrosa a la vez, no sé si es malo, pero no lo creo, porque me gusta y me hace sentir más que bien, y me basta.
El sabor de sus labios y de su saliva, me hacen pedir más, y aunque me roba el aliento, no importa, sabría que fue la mejor manera de haber muerto.
Se aleja de mí unos centímetros pero sólo para quitarme la ropa de encima y hacer que ya nada interfiera para rozar nuestros cuerpos.
Al ya no tener mi ropa de arriba encima, lo tomo de la cintura y lo coloco debajo de mí aún en el sofá, su mirada irradia felicidad y algo más que deseo, me apresuro para quitarme el resto de ropa que queda en mí, y cuando soy libre de ella, vuelvo a su cuerpo para empezar a besar sus labios, su cuello y llevar a mi boca algo más.
—¡Tom!… —me hace saber después de un par de minutos, y su esencia sale de su cuerpo inundando mi boca, la cual trago sin pensar dos veces.
Me levanto sobre él con las piernas en medio de las de él, nuestros pechos suben y bajan con rapidez y nuestras respiraciones son muy descontroladas.
Después de unos segundos más, lo veo sonreír, es hermoso, totalmente hermoso y me llena de felicidad el haber tomado ésta decisión, de no haberlo hecho, creo que ahorita mismo estaría en otra cama, tratando de enrollarme con alguien para aguantar la desesperación de no poder tocarlo.
Me inclino para poder besar nuevamente sus labios, para poder besar su cuerpo y poder sentir sus manos sobre mi piel, pero, algo más nos detiene, unas llaves me hacen detener en seco y no hacer otra cosa más que mantenerme quieto, de pronto ya no puedo moverme.
—No joder, esa puta parecía que iba a reventar con el siguiente pito que vería…
—Oh… vaya Tom, sabía que aquí no había de otra, te tiras a un niño
—¡No es asunto tuyo Georg!
Me levanto y coloco mi playera en el cuerpo desnudo de Bill, quien se ha colocado en posición fetal por el susto. Yo me cubro con mi chaqueta.
—¿No es asunto mío? Joder Tom, que eres mi amigo y te estás metiendo en problemas
—Pues será mí problema, no tuyo. Ahora has el favor de largarte
—Claro, cuando necesites de alguien no vengas a joderme
—Nunca necesitaré de tí
La próxima mirada de Georg, me dejó más que confundido, nunca había visto esa mirada en alguien, y mucho menos en mi amigo.
—Bien… Nos vemos Alex
—Nos vemos Georg
Georg sale del departamento con un portazo que hace vibrar las ventanas, Alex me mira como si hubiera matado a alguien más importante que yo.
—¿Qué? —le pregunto pero niega con la cabeza mirando el suelo.
—Joder hermano, que no te has dado cuenta, ¿cuando putas vas a ver que él está enamorado de tí?
—¿Estás jugando imbécil? es mi amigo
—Ay Tom, sí, sólo para tí eres eso de él… Nos vemos, hasta mañana Bill
—Hasta mañana Alex
Vuelvo a verlo después de que Alex se ha ido, ya no está en posición fetal, ahora está sentado cubriéndose con mi playera y mirándome un poco dubitativo.
—¿En verdad no te habías dado cuenta?
—Basta, no quiero hablar de él ahora
Ambos guardamos silencio por unos minutos, me siento a su lado y veo mis manos, nunca me había sentido tan patético, ahora ¿cómo mierdas veré a Georg?
—Supongo que seguimos juntos ¿no? —su voz me saca de mis pensamientos y vuelvo a verlo con una sonrisa.
—Por supuesto que sí
—Entonces, vamos a la cama y mañana será otro día
Lo levanto en mis brazos y ambos vamos a su habitación.
Después de hacer el amor y verlo dormido junto a mí, recuerdo sus palabras de Georg, desde que empezamos a pelear por el tema de Bill y su estadía conmigo.
¿Cómo pude ser tan imbécil y no darme cuenta?
Continúa…