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Capítulo 2: Pasión Secreta
Año 1500.
By Bill.
No hay mucho que decir de mí en realidad. Tengo 17 años y soy un vampiro, un príncipe para ser exactos y no cualquiera sino el de Transilvania, por lo que sangre noble corre por mis venas.
Mi madre murió cuando yo nací, mi padre es un hombre cariñoso y muy protector al igual que Tom, él es… no solo mi mejor amigo, es mi confidente la persona a la que le puedo contar casi todo, hasta los ¨niños¨ también debemos guardar secretos.
Tom, él es mi inspiración, es todo lo que yo quisiera ser de mayor: fuerte, veloz, inteligente, él siempre sabe qué hacer o qué decir, es tan seguro de sí mismo y muy maduro.
Siempre está a mi lado cuando lo necesito, para un consejo, para matar a alguien, para acompañarme a alimentarme, siempre conmigo, incluso hay noches en las que las tormentas son tan fuertes que me atemorizan y él se queda a mi lado hasta que duermo.
Dice que soy un niño adorable y muy tierno, si supiera en realidad que eso tan solo es una parte de mi que le he permitido conocer.
Me encanta jugar con fuego cuando él no está.
¿Qué pasaría si supiera lo que pasa cuando no está?
¿Mi padre qué pensaría o haría al respecto?
Lo mas probable es que terminarían matándolos…—eso me da miedo. —Psicópatas, celosos y temidos por la mayoría, logrando unicamente que el deseo de los demás de acercarse a mi sea mínimo.
El presume saber todo de mí, mis secretos, mis pasiones, mis cosas preferidas y demás…
Hoy, por ejemplo, al despertar él estaba a mi lado, mirándome de una forma amable y cálida como siempre.
Extendió su mano y me ayudó a levantar.
La mañana parecía ser normal como las demás.
Estaba apunto de dirigirme a tomar un baño al lado de Tom, cuando una de las sirvientas entró al lado de uno de los vampiros de confianza de mi padre.
—Tom, te necesitamos. —Dijo fríamente por lo que Tom lo miró furioso. —Es urgente la señorita ayudara a bañar al príncipe. —Dijo de lo mas normal.
—Mas vale que sea de suma importancia. —Dijo muy molesto mientras se retiraba.
Luego de eso, asistí a mis clases particulares de defensa, hasta un príncipe tiene que saber protegerse a si mismo en tiempo de guerras.
Minutos más tarde, Tom regresó a mi lado con Andreas, un vampiro más que juraba amarme y trataba de seducirme cuando mi padre y Tomy no estaban para cuidarme.
No es que acostarme con chicos sea mi pasatiempo, simplemente en algún momento quise experimentar lo que era dejarse llevar por la pasión ¿y por qué no hacerlo con uno de los vampiros mas fuertes del clan dispuesto a dar su vida por mi?, ese quien mas de una vez desafió a Tom para tener mi corazón, solo logrando que casi lo mataran.
—Bill… Andreas cuidará de ti solo por hoy. —Lo miró fríamente.—Surgió algo importante.
—Este bien,cuídate. —Dije con voz dulce y preocupado.
—Regresaré pronto. —Dijo al momento de besar mi mejilla y susurrarme al odio. —Me dices si trata de sobrepasarse contigo. —Luego de eso se fue casi de inmediato dejándome ver su ira. Mi pecho dolía, sabia perfectamente por qué tenia que irse.
Licántropos, seguramente era por ellos, por lo que sabía la mayoría de ellos mataban a nuestro alimento por diversión y también a algunos vampiros de una forma sádica.—Suspiro.—Son buenos dando una muerte lenta y dolorosa llena de sangre… demonios con cuerpo humano de día y terribles lobos despiadados de noche, cosas monstruosas que podían llegar a medir tres metros o mas.
Estamos en posible guerra y ellos son igual o mas fuertes que un vampiro, al principio mi padre trató de negociar con el líder del clan pensando que quizás esto solo era una pelea de territorios, quizá… pero al parecer era algo mas fuerte eso, algo que había desatado su furia al grado de atacar a uno de los nuestros cada vez de forma mas sangrienta y aumentando el número de muertes de ambos lados.
¿Qué inicio esta disputa? En realidad es algo que ni siquiera yo sé, solo mi padre y posiblemente Tom lo saben, pero no responden a mis preguntas.
—Todo estará bien, no tienes por que preocuparte —es todo lo que suelen decirme como si yo fuese un niño pequeño, aunque en realidad no lo soy tanto.
Pero como puedo estar tranquilo si cada noche que pasa no puedo dejar de pensar en él, en que pasaría si cayera en las manos de Tom. ¿Quien saldría con vida? ese pensamiento me atormenta pero no es que pueda hacer mucho al respecto, mas que rezar para que sus caminos jamás se encuentren porque de ser así yo…
—¿Se encuentra bien mi príncipe? —Escucho que me llama con tal preocupación que me hace verle de reojo.
—Si, solo estoy sediento y hoy… parece ser buena noche para clavarle el diente a algo.
—Entonces permítame acompañarlo, las noches ya no son seguras para usted —Me escolta hasta la salida del castillo mientras miro la luna.
¿Donde estará el? No puedo evitar pensar, mis miedos aumentan cuando no podemos vernos.
¿Será que esta noche podre dar contigo luego de semanas? y si logramos encontrarnos que haremos con el guardia. No quiero pensar en eso el interior de mi pecho duele, no debería dejar que este sentimiento crezca solo complicaría las cosas, pero es algo inevitable, yo solo quiero verte.
—Príncipe —llamó tratando de romper el silencio desde que habíamos subido al carruaje para dirigirse a mi.
—¿Qué sucede?—dije sin muchos ánimos despegando mi mirada de la ventana.
—Entiendo que este preocupado, pero… su novio es fuerte, seguro regresara a casa —habló seriamente con esa expresión que delataba claramente sus celos, si bien era cierto que unos pocos años atrás me prendía y logro convencerme de llevarlo a mi cama, también lo era que cuando Tom se enteró casi perdió la vida, razón por la que se distanció hasta ahora que tenia que cuidar de mi en su ausencia. Era una suerte que mi amigo solo pensara que las cosas solo habían llegado aun simple coqueteo, porque de lo contrario no solo Tom se hubiera encargado de él… sino mi padre.
—¿Novio? —dije casi en en susurro tratando de ocultar miedo, tan descuidado había sido que alguien nos había visto, o solo lo decía para tratar de averiguar si aun me encontraba cautivado por él.
—Entiendo su miedo, sé que una relación entre chicos puede no ser bien recibida por su padre, pero al tratarse de Tom, su mano derecha, yo creo que…
—¿Tom? ¿crees que Tom es mi novio? —Sonreí levemente por tal ocurrencia.
—¿Dije algo que le causó gracia? —dijo no muy seguro de elegir las palabras adecuadas.
—El jamas podría ser mi novio —volví mi mirada a la ventana.
—¡Pero! Es mas que obvio, siempre esta tras de usted cuidando que nadie se le acerque…amenaza de muerte a quien se atreve a mirarlo por mas de tres segundos, él… te cela, Bill.
—Obviamente, es mi mejor amigo, me conoce desde que soy un bebe y sabe… que hay muchos buitres pervertidos que quieren devorarme. Él solo trata de cuidarme.—Sonrisa.—De pervertidos que creen que al ser yo tan joven pueden hacer de mi lo que deseen, ademas…¿no es su trabajo protegerme y estar al pendiente de mi? Tienes suerte de que el no se enterara de que a mis 15 años tú, un vampiro de mas de cien años, fuera el primero en mi vida.
—Era amor, mi príncipe, yo… yo aun…
—Pero eso se terminó —decidí dar por finalizado el tema. Tom y yo éramos como hermanos, él no hacia nada inusual, solo me protegía porque era su deber, se interesaba en mi porque prácticamente me crió desde bebé, cuando mi padre no estaba. —Ademas el tiene varias amantes, todas mujeres, a él no le van los chicos.
—Si, pero… es que él…
—Basta, no tocaré mas ese tema —digo bastante serio, hablar de Tom no era algo que le agradaba considerando que era uno de los peores asesinos del clan.
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Por Tom
Me encontraba tremendamente furioso.
Primero estos idiotas imprudentes hacen que deje la actividad más exquisita del día… bañar a mi príncipe, pasar mis manos por su delicada piel mientras lo enjabono, la manera en que me mira, su cuerpo desnudo y mojado cubierto por espuma blanca.
Elegir la exquisita ropa ajustada con la que deseo verlo, ponérsela y rozar con mis manos su cuerpo para después en la noche, quitársela, Bill duerme desnudo.
¡Todo eso! No lo disfruté yo, sino esa maldita.
Mi inocente bebé… y si esa maldita se aprovecha de él y le quita su inocencia.
¿O si ese Andreas trataba de seducirlo nuevamente? Definitivamente no debí perdonarle la vida, pero claro si mi príncipe me lo pedía yo no podría negarme jamas a sus peticiones.
Pero, es que no era solo ese idiota, si no todo el mundo, cualquiera que lo mirara parecía querer robármelo.
—Que ni lo piensen, ¡él es mío… solo mío!… como se atrevan a querer quitármelo, yo…los mataré como estos malditos lobos…gggggggggrrrrrrrrrrr .—Por su culpa me había perdido de algo muy bueno y todo porque se les había ocurrido atacar a uno de nuestros nobles esta mañana… era el colmo, cada día parecían más, estaban a punto de invadir nuestro territorio, o al menos eso creíamos, era difícil de saber si ya se encontraba aquí viviendo junto a esos humanos.
Maldición…—Dije al momento de sacar mi espada del cuerpo de aquel lobo— contemplé a mi alrededor todo era un charco de sangre y sucios cuerpos casi destrozados. Tanto de lobos como de vampiros… definitivamente pocos eran tan fuertes como yo, si esto seguía así no podría separarme jamas de Bill, nadie podría protegerlo mejor que yo.
***En la noche.***
En el oscuro bosque, un lobo no le quitaba la vista de encima aun chico exquisito, sexi, misterioso, cruel y perfecto a sus ojos.
Su piel tan pálida, fresca como la nieve en el invierno. Suave y delicada como los pétalos de rosas, pero aun mas suave que la seda.
Sus ojos color avellana claros eran resaltados siempre con un delineador negro, pero cambian de color al alimentarse del mismo tono que la luna llena, logrando así que su mirada fuera más profunda e irresistible.
Sus largas y rizadas pestañas eran la envidia de algunas mujeres al igual que su perfecta nariz y sus delineadas cejas.
Su figura muy esbelta, lucía delicada parecía un muñeco de porcelana de esos que te dan miedo de tocar, porque parece que se romperán y su cabello tan negro, brillante, largo y suave.
Sus manos… algo que le encanta de vez en cuando contemplar, pues sus largas y negras uñas son parte de sus encuentros sexuales… donde el pelinegro rasga su ropa, o a veces piel, al momento de desnudarlo.
Sus apetitosos y tentadores labios que se habría más de una vez tentándolo a besarlo.
Su voz tan fina y delicada…
Ahora estaba en compañía de un vampiro que no había visto antes, era rubio y tomaba de la mano a SU novio.
Los siguió sin perderlos de vista y entonces lo supo, su pequeño dirigía a ese intruso al lugar de sus encuentros, sin duda ya se había percatado de las intenciones del menor.
Minutos más tarde.
Orgulloso y elegante su novio persigue a su aterrada presa.
El eco de un grito muerte en la noche.
—Ese es mi perfecto ángel del mal… Cruel y malvado…—susurro para el mismo, habían pasado casi 5 semanas desde la ultima vez que pudieron verse y lo extrañaba de sobre manera.
Eso es todo para hacerlo salir de su escondite. Sale convertido en ese temible lobo que muestra sus colmillos y gruñe, esta mas que dispuesto a cazar y devorar a ese intruso quien se pone frente a su novio dispuesto a protegerlo.
—Detrás de mi, su alteza.—Dice fríamente, pero ni el esta preparado para lo que pasaría.
—No es necesario —Dice apenas audible al momento de quitarle la espada a su protector para luego en pocos segundos cortar su cabeza— el jamas podría lastimarme —dijo viendo como la sangre del otro vampiro se ha impregnado en su piel, no quería llegar a recurrir a matar a alguien solo por verlo a el, pero quizás y solo quizás era la única manera y no podría decir que no valía la pena.
—Bill…—susurró su novio, al momento de tomar su forma humana. Amaba verlo cubierto de sangre fresca.
—Es buena escusa, ¿no? Fuimos atacados, él y yo por unos lobos y él sacrificó su vida por mi.… mientras que yo…
—Te secuestraron por una noche y muy apenas regresaras el día de mañana con la ropa destrozada.
—Me encanta la idea —dijo completamente sonrojado
—Te he extrañado tanto…
—Yo a ti… —dijo al momento de caer rendido a sus brazos sin importarle, que los caballos cayeran asustados por lo sucedido.
Continuará