
«I promise you» Fic Twc / Toll escrito por Xim_Alien
Capítulo 40
150 días, son entre 5 meses más o menos, pero en realidad, los tres —Tom, Alex y yo— ya perdimos la puta cuenta. Es que a veces, en lo único que no piensas, es en lo que te hace pasar un asqueroso mal rato. Era como si nuestras mentes bloquearan esos datos, como si nuestros procesadores no alcanzaran a analizar lo que en realidad deberían. ¿Se escucha extraño?
Como sea, ya viene Navidad y no sé qué tan malo será eso.
Todo este tiempo hemos podido sobrevivir únicamente con video llamadas, con nuestra lechuza, o sea, Alex. Tal vez no sea lo mejor, pero ¿qué alternativas teníamos nosotros?
No puedo decir que todo estaba marchando de maravillas, porque nosotros aparentábamos una vida espectacular, sin problemas, pero en realidad, ni Tom ni yo, estábamos bien. Él preocupado por mí, yo extrañándolo cada vez más, extrañando su cuerpo, sus caricias, sus labios, su voz, su mirada. Extrañando cada parte de él. Eso era lo que ocultaba detrás de una máscara, una máscara que me ponía cada día en la escuela, cada día al ver a Alex para que no se deprimiera, porque aunque nosotros estábamos pasándola mal, él la estaba pasando peor.
Hace unas semanas, Georg llegó al departamento de Tom, Alex estaba ahí. La verdad no entiendo qué quería Georg desde un principio al ir con Tom, la cosa fue que claramente, ambos le pidieron de favor y de manera amable que se pudriera.
De haber estado yo ahí, le hubiera dado en los huevos, le hubiera arrojado un ladrillo a la cabeza, o tal vez mierda de elefante, de vaca… ¡de ambos!.
Alex llegó aquí muy mal, diciéndome lo que había pasado, diciéndome que él nunca quiso ver a Georg lejos de él, pero había hecho eso con su hermano, su familia. Ya no estaba confundido al menos, lo que ahora sentía Alex era lástima, lástima porque él era suficientemente maduro para aceptar que Georg no se fijaría en Alex, y no por eso montó un circo para arruinar algo como su carrera, su vida. Pero Georg lo hizo todo, saboteó su trabajo, su vida personal, le provocó problemas sociales, y todo gracias por no haber sabido aceptar que él no estaría en la mente de Tom como quisiera estarlo. Para Tom, Georg era únicamente su amigo; ahora, ni eso.
Sé que Alex se esfuerza por ya no pensar en Georg como antes lo hacía, pero cuando en verdad te enamoras de esa persona, resulta ser difícil dejar de verla de igual manera, y aunque él diga que ya no está enamorado, a veces sus sentidos se alteran cuando pregunto algo, cuando quiero saber más acerca de ese día. En verdad, esa lástima a la que Alex se refiere, pienso que existe, pero en algún lugar recóndito de su corazón, su mirada se ve nublada, su sonrisa ya no es la de antes, y simplemente no sé qué hacer. A veces pienso en hacer algo ya que él está aquí, y quiero agradecerle de algún modo, ya que su deber y por agrado propio sería estar con su hermano y no cuidándome, pero de no ser así, tendría que ir a Hannover, con Kelly y no precisamente a una casa linda y con todas las comodidades que ahora tengo.
Así son las cosas ahora, no podía quejarme, no ahora.
Alex, Tom y yo, no teníamos idea de como íbamos a pasar la Navidad, ni siquiera un maldito plan, pareciera que cada quien iba a estar solo porque en realidad, nadie quería hacer algo especial para esa fecha. Es más, ni Andy me decía nada en absoluto. Nuestra amistad se había convertido en una compañía monótona que se mantenía entre conversaciones sin sentido verdadero, conversaciones simples y que con el paso de los días se volvían aburridas, e incluso molestas.
Todo se estaba yendo al mismísimo caño.
—¿Alguna idea? —me pregunta Alex al verme salir de mi habitación. No ha perdido las esperanzas de que tenga un plan.
—Ninguno —respondo rompiendo ese pedazo intacto dentro de él—. ¿Hay algo que pueda comer?
—No, vamos a comer fuera
—Bueno
Ambos salimos del departamento y nos encaminamos hacía el pequeño restaurante al que siempre íbamos, desde hace días con mayor frecuencia cada vez.
—¿Por qué no has pensado en nada? —me pregunta viendo el menú ya en nuestra mesa.
—En realidad no quiero hacer nada.
—Pero es navidad, algo tendremos que hacer.
—¿Por qué? ¿Sólo por que se trata de la fecha o por hacer algo que los demás hacen? ¿No podemos sólo cenar y ya? Sólo será por este año.
Alex ya no me responde, sólo me mira como si quisiera encontrar la verdadera razón por la que no estoy eufórico por la navidad, pero seamos honestos ¿quién en esta situación querría una cena con circo maroma y teatro montado? ¿quién quisiera hacer todo eso cuando no están sus padres por primera ocasión, y el amor de su vida, porque tiene un maldito arresto domiciliario y todo por enamorarse de ti menor de edad?
Ambos empezamos a comer, en un silencio que extrañamente no era molesto, supongo que ninguno de los dos pretendíamos hablar, al menos no por ahora.
Cuando terminamos nuestra comida, salimos del restaurante para ir nuevamente al departamento. Al encontrarnos a calles de distancia, alcanzo a reconocer a Georg caminando hacia nosotros. Vaya, viene de la dirección donde s encuentra el departamento.
—¿Qué es lo quiere? —pregunto sin entender.
—Hablar conmigo —responde Alex un tanto frustrado, su voz se escucha bastante confusa, y con temor me atrevo a reconocer.
—¿Y tú estás dispuesto? —pregunto a pesar de conocer la respuesta.
—Tal vez esté dejándome llevar, pero… Ya veremos qué tiene por decir ¿no?
—Vale, como quieras, supongo que irán a otra parte ¿no?
—Sí, toma y no quemes nada.
—Sí, capitán.
Sigo caminando por la acera, dejando a Alex detrás de mí a cada paso que doy, Georg avanza con dirección a mí, sólo que su destino se encuentra detrás de mí, y el mío detrás de él. Su mirada se enfoca en mis ojos, y los míos en él, cabe resaltar que de su mirada y la mía emanan odio, mucho, mucho odio contra el otro.
Vaya, de no conocerlo diría que es otra persona, se ve definitivamente diferente.
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Veo como Bill y Georg mantienen una mirada algo atemorizante, no me gustaría haber estado entre los dos en ese lapso de tiempo, que a juzgar por la vista que me dieron desde aquí, supongo que fue un momento épico, como esas películas que prolongan un segundo en minutos.
Bill entra al edificio sin voltear atrás, y Georg se acerca a mí cada vez más.
—Hola Alex
—Hola, ¿quieres ir a un lugar más privado? —sólo digo sin ningún sentimiento impreso en mis palabras.
—Sí, sería genial
Se veía tan diferente ahora, era como si hubiera pasado días sin aseo, sin preocuparse por su apariencia.
Ambos caminamos sin dirigirnos una palabra más, llegamos entonces a un pequeño edificio, dos pisos para ser exacto. Entro detrás de él y lo sigo hasta un pequeño piso, sólo puedo ver una habitación, una pequeña habitación donde sólo hay una cama, un televisor viejo, en una de las esquinas veo una pequeña parrilla eléctrica, y un pequeño fregadero para trastos y eso. Frente a mí, un pequeño mueble donde imagino hay ropa, arriba de este una ventana que da vista a la calle.
—¿Y tu departamento?
—Han pasado tantas cosas y quisiera hablar de ello contigo. Adelante —me invita a pasar y me siento en el borde de la cama.
—Te escucho
De repente me sentía muy mal, aunque nunca había sentido algo así, no sé qué sea este sentimiento nuevo.
Continúa…
Un capítulo más. Gracias por leer. 😍👽😘